domingo, 1 de marzo de 2009

Úrsula de Jesús, de negra esclava a visionaria religiosa


Por Milagros Carazas


Lima, la Ciudad de los Reyes, es también la ciudad de las plazuelas, conventos y santos, es decir, una ciudad entre beata y profana. En ésta vivieron Isabel Flores de Oliva, Francisco Solano, Toribio de Mogrovejo, Martín de Porras Velásquez, entre otros. Este último ejerció los oficios de barbero y enfermero e hizo de la escoba un símbolo de humildad y obediencia. Como dice su biógrafo José Antonio del Busto: “era limeño, bastardo, mulato y donado, y su vida fue tan virtuosamente llevada que resulta explicable que la gente empezara a mirarlo como un logrado caso de santidad”.
En cambio, la historia de Úrsula de Jesús (1604-1666) está todavía por contarse. Existen algunos textos escritos conservados en los archivos eclesiásticos y muchísimas noticias de su misticismo. Se sabe que era hija de Juan Castilla y de Isabel de los Ríos, una negra esclava. Con apenas doce años de edad fue llevada al monasterio de Santa Clara para que sirviera, por lo que es común leer en los manuscritos que se dedicaba a cocinar además de asistir en la enfermería. En 1645 toma el hábito y dos años después hizo su primera confesión. Sus contemporáneos escribieron sobre sus dotes como mujer religiosa que tenía visiones, por lo que era considerada Sierva de Dios. Al fallecer, numerosas personas incluso los virreyes asistieron a su funeral. Ciertamente un acontecimiento extraordinario para una humilde mujer cuya condición de esclava no afectó su prestigio como religiosa ejemplar, a quien pronto se inició un proceso de beatificación.
Los textos que aluden a esta singular mujer son tres: uno escrito en primera persona en el que se comenta la vida cotidiana al interior del claustro y las visiones que experimenta Úrsula, aunque desordenado puede entenderse como un cuadernillo de apuntes; los otros dos textos en tercera persona, proporcionan datos biográficos de Úrsula y describen con detalle su experiencia mística.
Lo más representativo, en mi opinión, es que dichos textos cuentan cómo Úrsula llega a un estado de arrobamiento para comunicarse con Dios, que le permite ver lo que las otras religiosas no pueden ver. Así las imágenes llegan por sí solas y le revelan, por ejemplo, cómo las almas pecadoras son castigadas en el Purgatorio y e incluso en el infierno.
Ahora bien, quisiera detenerme más extensamente en el tema de la negritud. Es llamativo percibir en este discurso una preocupación constante por su condición social. Como si este se presentase cual obstáculo insalvable para su acercamiento a Dios o, mejor dicho, al cielo; pero descubrimos que no es así. Leamos un extracto del manuscrito original: “dije que si las negras yban asi al cielo dijo que como fuesen agradecidas y tubieson atencion a los beneficios y le diesen gracias por ellos las salbaba por su gran misericordia yo cuando hago estas preguntas no las hago porque/ quiero sino que como beo y me hablan sin que quiera asi me asen hablar sin/ querer yo e menester que me encomienden mucho a dios todo esto me sirbe de tormen-/ to tanbien dijo que yo diese grasias a dios por los benefisios que le abia echo aunque / me paresio que se yba al cielo no lo supe de sierto”.
De esta manera Úrsula nos proporciona la imagen de un dios cristiano que juzga y castiga las acciones de sus seguidores, pero lo hace con justicia e igualdad; de modo que juzga a todos sin importar las diferencias raciales, sociales e incluso de género. He ahí la sabiduría indulgente del discurso religioso de Úrsula de Jesús, una mujer afrodescendiente que trasciende su propia época.

domingo, 1 de febrero de 2009

Nicomedes Santa Cruz y la cumanana




Cumanana: Tradición y significado en la obra de Nicomedes Santa Cruz



Por MC

En homenaje a Nicomedes Santa Cruz, el autor afroperuano de mayor reconocimiento nacional e internacional, al conmemorarse un año más de su fallecimiento, ocurrido en Madrid el 5 de febrero de 1992.

Es importante recordar que en junio de 2005 se realizó el Coloquio Internacional en homenaje a Nicomedes Santa Cruz: Identidad y literatura afroperuana, en la Universidad de San Marcos. El objetivo era valorar y difundir la obra santacruciana así como reflexionar sobre la identidad y cultura afroperuana, en el ámbito académico y en general. Entonces se conmemoraban 80 años de su nacimiento.
Dos años más tarde, en 2007, por iniciativa de la lingüista María del Carmen Cuba, se reúnen algunos académicos sanmarquinos e investigadores en el I Coloquio sobre la Cumanana y I Encuentro de Cumananeros del Norte del Perú, el cual tenía por objeto estudiar y difundir la cumanana, arte versado oral y popular muy difundido en del norte peruano.
Justamente, en este último evento, presentamos un breve estudio que se centraba en la relación entre y Nicomedes Santa Cruz y la cumanana, porque este término hace alusión a una tradición artística y adquiere un significado muy concreto a lo largo de toda su obra, como veremos a continuación.


I. En búsqueda de la tradición oral afroperuana

Para empezar, Nicomedes Santa Cruz es considerado el más importante representante de la cultura afroperuana del siglo XX. De esta manera, suele aparecer en los libros de historia literaria como “decimista” o “poeta popular”. Visto así se construye una imagen reduccionista del autor y su legado artístico-cultural, ya que él ha sido, además, musicólogo, periodista, investigador y promotor cultural.
En realidad, su obra es notoriamente abundante, en ella se aprecian libros, discos, artículos, ensayos y conferencias. En otras palabras, él debe ser considerado como un artista completo, debido a que se ha desenvuelto libremente en varios géneros artísticos y literarios, incluyendo el teatro así como la música. Lo que ha hecho posible su ingreso al canon literario peruano e hispanoamericano, a pesar de cierta crítica local discriminadora y excluyente. Como bien ha señalado acertadamente el estudioso africano M´bare N´gom:

“La negritud de Santa Cruz forma parte de un proceso de reterritorialización de la experiencia negra y transafricana en el Perú, en América Latina y, en última instancia, en África. Al recuperar y expresar tal experiencia por medio de textos gráficos y ágrafos, oralidad, música y baile, Santa Cruz inscribe la misma dentro del panorama cultural oficial y político de la peruanidad y, por ende, de la panamericanidad” (N´gom 2006: 46).

De este modo, es fácil percibir en el autor su persistente interés en la tradición y el folclore afroperuanos. En su reconocido libro La décima en el Perú, publicado en 1982, explica que en nuestro país el mestizaje cultural es un elemento que aporta significativamente con nuevas prácticas musicales; pero, sobre todo, en la literatura oral. Ese es el caso del sujeto afroperuano quien contribuye con el “socabón“ y la “cumanana”. En una nota al pie, la número 53, agrega lo siguiente:

“Socabón” se le llama tanto a la melodía en que se cantan las décimas glosadas, como a la melopea que ejecuta la guitarra para este canto. Con ligeras variantes, el socabón se canta en la costa central y costa norte del Perú. La misma definición se puede dar para la “cumanana”, salvo que su cuna es Piura. Su texto es en coplas de cuatro líneas octosílabas y antiguamente se acompañaba con el arpa. Aún quedan
“cumananeros” en Morropón (Piura), que parece haber sido su cuna; donde también recuerdan los duelos de La Cotera y Veintimilla, famosos cumananeros morropanos” (Santa Cruz 1982: 71).

Con respecto a lo anterior, vale la pena destacar tres aspectos. Primero, que la cumanana, tal como probablemente la conoció Santa Cruz todavía, estaba acompañada del arpa. Hoy, sabemos que esta práctica ya ha quedado en desuso y se ha reemplazado este instrumento por la guitarra, lo cual Noel Orlando Adrianzén (1998) entiende como “el inicio de una etapa de decadencia”.
Segundo, Santa Cruz considera que el lugar de origen de la cumanana es Morropón, lo cual no está muy lejos de la verdad, ya que tanto el tondero y la cumanana son las máximas expresiones de la identidad cultural de dicha localidad, tal como lo asevera el profesor Orlando Velásquez Benites en su libro Cultura afroperuana en la costa norte (2003), así como otros investigadores.
Tercero, Santa Cruz nos da la información precisa sobre esta práctica poética al incluir en su nota los nombres de dos connotados cumananeros, Lacotera y Veintimilla. Al parecer todavía se conserva, en la memoria oral, algunas de sus producciones. Así Alberto Alarcón consigna en su recopilación El canto de la achupalla (1992) un diálogo en cumanana de ambos. Incluso Carlos Espinoza (2007) reproduce también un contrapunto de estos conocidos morropanos, en su trabajo “Cumanana creación literaria regional de Piura” aparecido en el libro Africanos y pueblos originarios (2007).
Es importante añadir que este término cumanana ya es mencionado por Santa Cruz con anterioridad. No podemos dejar de señalar que a mediados de 1958, él forma un conjunto de bailarines, cantantes y actores, el cual se denominó Cumanana. Se trata de una compañía que albergó en su interior treinta integrantes y se mantuvo activa varios años. Incluso se llegó a grabar el disco Canto y poesía negroide (Nicomedes Santa Cruz y su conjunto Cumanana), en 1959, cuya edición está agotada.
Ahora bien, Santa Cruz publica su primer libro titulado Décimas, en 1960. Ya antes había aparecido una plaqueta con el mismo nombre un año anterior. El texto de 146 páginas tuvo un tiraje de 5000 ejemplares, que pronto se agotó en librerías. Asimismo, Santa Cruz (1971: 13) explica que este texto contiene setenta décimas y consta de cinco partes bien diferenciadas, atendiendo a la siguiente temática: 1) Folklore; 2) A lo divino; 3) De desafío; 4) A lo humano; y 5) De argumento.
Curiosamente, en la primera sección, se observa una décima cuyo tema es la cumanana.

Veamos:


A todo canto de monte
según su lengua africana
los negros de aquel entonces
llamábanle “Kumanana”.

1
Como los pastores griegos
al sonar de la zampoña
en América retoña
el cantar de los labriegos.
Tales bucólicos juegos
requieren mental apronte.
En aquel amplio horizonte
de improvisados poemas
Natura dicta los temas
a todo canto de monte.

2
En Cuba con la guajira
y en Argentina payando
al retador contestando
verso tras verso se inspira.
Huye a veces nuestra lira
de la retórica hispana:
metaplasmos y “replana”
se emiten por reintegro
porque así lo quiso un negro
según su lengua africana.

3
Juglares de obscura piel
que entre azucareras cañas
repitieron las hazañas
de don Vicente Espinel.
Y ni palma ni laurel,
y ni mármoles ni bronces.
Bastaron sutiles ronces,
tras los halagos el ron
y dieron su inspiración
los negros de aquel entonces.


4
Su desafío en cuartetas
sobre un obligado asunto
dio margen al contrapunto
en muy ingeniosas tretas.
Hábiles negros poetas
dieron la copla peruana.
En la hacienda provinciana
donde nació este cantar
los negros de aquel lugar
llamábanle “Kumanana”.

(pp. 27-28)

Como se aprecia, Santa Cruz señala que etimológicamente este término aludido procede probablemente de “Kumanana”, una palabra africana. El cambio de la grafía “c” por “k” es significativo, aún cuando no indique de cuál lengua se trate. Sin embargo, esta tarea será asumida más tarde por el estudioso Fernando Romero, quien en su celebrado diccionario Quimba, Fa, Malambo, Ñeque. Afronegrismos del Perú de 1988 cita a Santa Cruz y amplia la información, confirmando que el vocablo es de herencia africana Kikongo.
Volviendo a la décima en mención, para Santa Cruz, Kumanana es el nombre de un “canto de monte”, es decir, se remarca que es una práctica musical y rural, en la que sus cultores se valen de la improvisación y el ingenio para su creación. Es, en buena cuenta, una adaptación de la copla traída de España hecha por los afroperuanos. Esta es una definición que se recoge años después, en la segunda edición del libro Décimas de 1966, en la cual Santa Cruz agrega un vocabulario y el término cumanana se explica de la siguiente manera: “Coplas improvisadas cantadas en desafío con acompañamiento de arpa o guitarra a la manera tradicional de Piura” (Santa Cruz 1966: 152).


II. La cumanana y Santa Cruz: entre la poesía oral y la música

En abril de 1964, se da a conocer Cumanana, con un tiraje masivo de 10,000 ejemplares. Este cuenta con 126 páginas e incluye 45 composiciones, es decir, 24 décimas y 21 poemas en su totalidad. Se encuentra dividido en cuatro partes, a saber: 1) Al compás del socabón; 2) Décimas de pie forzado; 3) Poemas; y 4) Poemas.
Se trata de un libro distinto en el que se desarrolla temas como el problema del negro en América y África. Así aparecen poemas tan emblemáticos socialmente como “Talará”, “América Latina”, “Congo libre”, “Sudáfrica”, ”Johannesburgo”, entre otros. Estos fueron compuestos a propósito de su viaje al Brasil, en 1963. Como ha indicado la investigadora peruana Martha Ojeda (2003: 32): “Nicomedes Santa Cruz, en esta etapa de su labor artística, opta por hacer de su poesía un instrumento de liberación, lo cual se evidencia en los poemarios Cumanana y Canto a mi Perú”.

Lo que nos llama la atención es que en este libro Santa Cruz incluye:


Cumananas
Para ser cantadas al estilo
tradicional de Morropón
(Piura)

I.

Ante Dios me tienta el diablo,
ante el diablo me ve Dios,
Por eso ni pienso ni hablo
para estar bien con los dos.

II.

No vas ni al oro ni al cobre
ni a la risa ni al sollozo;
ni sobre el yugo del pobre
ni a los pies del poderoso.

III.

Si miro hacia arriba me hundo.
Miro hacia abajo y me elevo.
Floto entre el Cielo y el Mundo:
Nada doy. Nada me llevo.

IV.

Tras tu pasible careta
se oculta un rostro impasible.
Un insensible poeta
es un poeta inservible.

(p. 115)

Es interesante observar que el autor las considera poemas y han sido escritas basándose en la usanza de la localidad de Morropón. La idea es presentar un contrapunto, como si se diera un desafío. Si nos atenemos a la métrica, efectivamente, se tratan de cuatro cuartetos de versos octosílabos, cuya rima es asonante y el tema gira alrededor de lo divino y lo humano, como suele darse en la décima. Por cierto, estas cumananas santacrucianas no han aparecido publicadas en otros libros o antologías posteriores al autor. Lo aleccionador es que este texto pertenece a la sección de poemas según el índice.
Lo cierto es que considero que este libro es uno de sus mejores o si no el más logrado de Santa Cruz por la trascendencia de la temática escogida y la riqueza verbal de sus composiciones. Con el transcurrir del tiempo, el autor comenta a propósito de esta publicación lo siguiente:

“La crítica especializada augura un “nuevo Nicomedes” o lo advierte en una encrucijada. Se habló mucho de aquello. Lo curioso es que a mí no me preguntó nada. De haberlo hecho, yo les hubiera dicho que no existe la “poesía negra”, como tampoco creo que exista la poesía “erudita” en contraposición a la popular” (Santa Cruz 1971:15)

Cabe agregar que ese mismo año de 1964, se dan dos hechos relevantes. Primero, Santa Cruz publica el 24 de mayo el artículo “Cumanana” en el diario Expreso. Segundo, se graba Cumanana. Antología de la música afroperuana en dos discos. Se trata de una edición novenal. Al año siguiente aparece la segunda con fines comerciales. El disco contiene 25 interpretaciones, entre poemas, canciones, pregones y décimas. Algunos ya son conocidos de sus dos libros anteriores, Asimismo, se incluye la canción “Cumanana”, que es característico del disco, cuya autoría es de su hermana Victoria. No hay letra, sólo la repetición de la palabra en un ritmo muy alegre.
En la entrevista que le hiciera el dominicano Pablo A. Mariñez a Santa Cruz, en 1982 y publicado con posterioridad, él refiere lo siguiente:

“Hay hombres claves, por ejemplo, Manuel Mujica Gallo, un hombre de mucho prestigio –fundador del periódico Expreso, del que yo también soy fundador, porque él me llama para fundarlo-, que me da quince mil soles en el 1964 para que yo edite el álbum discográfico Cumanana, con todo ese material, que era el que se cuestionaba. Cuando en el 1964 la firma Philips me auspicia Cumanana en su primera edición, Mujica Gallo se encarga de distribuirlo, y lo entrega a la revista Caretas para que se haga un trabajo, que sale en cuatro páginas dedicadas a Cumanana [...] Este álbum Cumanana es muy valorado dentro de mi actividad, porque ya no es el periodismo, ya no es la décima, es un trabajo de investigación, y empiezo a trabajar en televisión precisamente con la compañía Cumanana, con todo este mundo que empieza a tener importancia derivada de la independencia de los países africanos. Hay un interés serio de querer encontrar la presencia negra en el Perú, presionando por los acontecimientos del sur de Estados Unidos, por los movimientos africanos y porque se dan cuenta de que en el Perú hay negros, y que yo venía trabajando hacía tiempo en esto. Entonces lo negro empieza primero ahí, tanto es así que cuando sale el libro Cumanana toda la crítica, como Juan José Vega, Hugo Neira... todas estas gentes dicen que es el mejor libro que he escrito” (Mariñez 2000:71).

Lo anterior sólo confirma lo que hemos venido diciendo acerca del valor que adquiere desde entonces su obra en el contexto peruano y más dentro de Hispanoamérica.


III. A manera de conclusión

Para terminar, se puede afirmar que la cumanana es una expresión afromestiza o, si se quiere, afroyunga; está a medio camino entre la poesía oral y la música, entre la improvisación pícara y el ingenio creador. Confiamos que perdurará en el tiempo, a pesar de la modernidad y los cambios sociales ocurridos en nuestro contexto. Gracias a esta práctica artística y cultural, Nicomedes Santa Cruz Gamarra encontró una valiosa herencia cultural y descubrió la riqueza expresiva de un pueblo. Como bien decía él, se trata de “una voz ancestral […] y un verso elemental peruano” (Santa Cruz 1964: 83), que dieron sentido a su obra.


Bibliografía

ADRIANZÉN PALACIOS, Noel Orlando
1998 Coplas y tonadas de Cumanana: Epopeya de una forma musical. Lima: Biblioteca Nacional del Perú - Pontificia Universidad Católica del Perú, pp. 85-101.

ALARCÓN, Alberto
1992 El canto de la Achupalla: La cumanana en el departamento de Piura. Lima: Lluvia Editores.

ESPINOZA LEÓN, Carlos
2007 “Cumanana creación literaria regional de Piura”. En: Africanos y pueblos originarios (Relaciones interculturales en el área andina). Lima: Museo Afroperuano, pp. 199-228.

MARIÑEZ, Pablo A.
2000 Nicomedes Santa Cruz. Decimista, poeta y folklorista afroperuano. Lima: Municipalidad Metropolitana de Lima.

NGOM, Mbare
2006 “África en Nicomedes Santa Cruz. Nicomedes Santa Cruz en África”. Ínsula Barataria 6: 35-50.

OJEDA, Martha
2003 Nicomedes Santa Cruz. Ecos de África en el Perú. Woodbridge: Tamesis.

ROMERO, Fernando
1988 Quimba, Fa, Malambo, Ñeque. Afronegrismos en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.

SANTA CRUZ, Nicomedes
1960 Décimas. Lima: Librería - Editorial Juan Mejía Baca.
1964 Cumanana. Décimas de pie forzado y poemas. Lima: Librería - Editorial Juan Mejía Baca.
1966 Décimas. Lima: Librería Studium.
1971 Antología. Décimas y poemas. Lima: Campodónico Ediciones.
1982 La Décima en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
1994 Cumanana (CD). Lima: El Virrey.
2004 Canto negro. Buenos Aires: Librosenred.

VELÁSQUEZ BENÍTES, Orlando
2003 Cultura afroperuana en la costa norte. Trujillo: Universidad Nacional de Trujillo.


Fragmento de la ponencia leída en el I Coloquio sobre la Cumana y I Encuentro de Cumananeros del Norte del Perú, organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas – UNMSM, del 20 al 22 de junio de 2007.

martes, 13 de enero de 2009

Lima y la presencia afro, a propósito de un graffiti


En la 3ra. cuadra de la Calle Lucanas en Barrios Altos se encuentra este graffiti con personajes afros. Bien merece una foto para compartir con nuestros amigos interesados. La presencia de estos personajes embellece el ornato de la ciudad de Lima y ofrece una imagen heterogénea y diversa de las culturas y étnias que conforman la capital hoy día.

domingo, 11 de enero de 2009

Juan Urcariegui, el decimista







JUAN URCARIEGUI GARCÍA
(Lima, 1928-2003)

Ha sido ebanista. Es considerado uno de los grandes decimistas del siglo XX junto con Nicomedes Santa Cruz. Publicó La Inquisición de Lima. Décimas (1993), Si te quieres no te drogues (2002), Alianza siempre Alianza (2002), Décimas de buena madera: Breve historia de España (2002).


¿Qué es un negro?

¿Qué es un negro?, preguntó
a su madre un niño blanco
cerca de las puertas de un banco
cuando justo entraba yo.
La señora me miró
pero yo pude apreciar
que para disimular
jaló del brazo al pequeño
y por complacer su empeño
yo le voy a contestar.

¿Quieres saber qué es un negro?
Un negro es un ser humano
que tiene padres, hermanos,
hijos, esposa y suegros.
Muy sencillo, ¿no? Me alegro.
Me alegro porque es mi raza
y si tuvo la desgracia
de haber sido esclavizado
caro tributo ha pagado
a la ambición y a la audacia.

Fue un instrumento
del sadismo de los blancos
y en las tareas del campo
se le trató cual jumento.
Siempre se le tuvo hambriento
hacinado en el galpón
y en la más leve ocasión
el látigo fue su pan.
Muy pocos olvidarán
esta cruel aberración.

Sin asomo de rencor
por lo mal que nos trataron
le diré que nos quemaron
gozando de nuestro dolor.
Y eso no fue lo peor.
Lo juro ante un crucifijo,
quemaron a nuestros hijos
niños así como tú
gozando de la esclavitud
con infernal regocijo.

Hoy, aunque tú no lo creas,
no somos libres del todo,
pero pensando a mi modo
no hay humano que lo sea.
Pero ya cuando me vea
delante de un gamonal
hablaré de igual a igual
gritando lo que me plazca
y habrá que guardar la huasca...
o la pasará muy mal.


Soy negro ciento por ciento

Soy negro ciento por ciento
pero no negro servil
si estoy atento y gentil
es porque en verdad lo siento.
No soporto el aspaviento
ni tampoco imposición
y cuando doy mi opinión
lo hago a mi libre albedrío
pues digo caliente o frío
por mi propia convicción.

No le temo a la verdad
porque soy aliado de ella
porque la estimo tan bella
cual mi propia libertad.
Con esta seguridad
no rehuyo ni me escondo
y si debo calar hondo
para explicar un asunto
voy directamente al punto
y con altura respondo.

Doy a Dios lo que es de Dios
al César lo que es de César
mas no inclino la cabeza
ni ante el Atila feroz.
Que nadie me alce la voz
porque si me gritan, grito
y si hay algún exquisito
que por allí lanza un ajo
veintisiete mil carajos
en su cara le repito.

Trato bien a quien bien me trata
pero me amoldo a su juego;
si me alza la mano, pego
maltrato si me maltrata
desconfío de la rata
que me ofrece falsa estima,
pero en el llano y la cima
se valora a los hombres.
Recuerden pues bien mi nombre
soy Urcariegui, de Lima.

Fernando Ojeda, el decimista




FERNANDO OJEDA MENDOZA
(Lima, 1926)


Es autor del libro de decimas Un barrioaltino


Todos somos iguales

Sé que negro es mi color
el ostentarlo me alegra
raza que este mundo integra
viviendo con mucho honor.
Soy brazo trabajador
en el campo, en la ciudad
buscando fraternidad
voy extendiendo mi mano,
como amigo, como hermano
con mucha sinceridad

A diario damos aporte
en toda clase de eventos
con plenos conocimientos
en Medicina, en Deporte.
Somos también el soporte
del consenso musical
por el sabor especial
muy propio de nuestra raza,
s ritmo que nos enlaza
es nuestra herencia ancestral.

Este ancestro tan sentido
son los esclavos abuelos
hoy día están en los cielos
juntos a un negro elegido.
Martín de Porras querido
que en épocas coloniales
sin racismo curó males
mostrando con su humildad
a toda la humanidad
que todos somos iguales

Soy prudente y caballero
con toda dama, cortés
cual sea el color de tez
yo me muestro lisonjero.
Me indigno y me pongo fiero
con la discriminación
se rebela el corazón
si al hermano se margina
por conveniencia cretina
de negar integración

Moraleja:
Sé que negro es mi color
con mi contacto no mancho
triunfo y pesco en el amor
porque tengo muy buen gancho.


Soy zambo de callejón


Soy zambo del callejón
Callejón de un solo caño
Jaraneo todo el año
Con guitarra y con cajón

En un humilde solar
de Barrios Altos querido
fue el lugar donde he nacido
allí aprendí a caminar.
El tiempo he visto pasar
rápido como un ciclón
dejándome en conclusión
que mi moreno linaje,
es feliz en su paraje
soy zambo de callejón.

Terminada mi Primaria
un oficio procuré
a la imprenta me entregué
no pude hacer Secundaria.
En esta mi vida diaria
no soy un vecino huraño
todos somos de un rebaño
y muy felices vivimos,
veinte cuartos compartimos
callejón de un solo caño.

Con mi familia querida
vivo feliz en mi hogar
trabajo para lograr
que no les falte comida.
Así transcurre mi vida
con mis recuerdos de antaño
a mi mente yo la baño
y voy matando mis penas,
en las malas y en las buenas
jaraneo todo el año.

En Barrios Altos y el Rímac
en Breña y en el Callao
hasta ahora no he encontrao
quien me baje de la cima.
en cualquier parte de Lima
cuando se arma el jaranón
mi voz prende la emoción
con vals, polca o marinera,
hasta que la gente quiera
con guitarra y con cajón

Soy zambo de callejón
buen cantor y guitarrista
con la chispa siempre lista
es mi criollo blasón.
Derecho en toda ocasión
en lasa broncas no me achico
si bromean no me pico
con las mujeres, galante,
las trato con fino guante
y mi canto les dedico.

Abelardo Alzamora. Al pie del cerro puntudo. Relatos yapateranos (Comentario)


Por M. C.

Para entender la importancia actual de la literatura afroperuana, es necesario observar la construcción de la identidad (cultural) del sujeto afroperuano con mucho detenimiento, a partir de las diversas imágenes que nos proporcionan los textos literarios. No hay duda que es prioritario analizar cómo el sujeto afroperuano, descrito sobre todo en las novelas y los cuentos, se ve a sí mismo y cómo ve al otro, es decir a los otros personajes que conforman o no su misma etnia. Es efectivamente en las relaciones de identidad y alteridad que se puede apreciar los mecanismos y las estrategias de poder (que explican su rechazo, exclusión e invisibilización), así como los recursos de la resistencia (como respuesta a la discriminación y la marginalidad). Tampoco se puede dejar de lado el conflicto interracial entre el sujeto afroperuano y el sujeto no afroperuano, que suele presentarse en su representación y en ocasiones apelando a imágenes estereotipadas.
Ahora bien, la crítica local todavía excluyente y paternalista empieza a considerar algunos autores afroperuanos en el canon, como es el caso de Nicomedes Santa Cruz (quien es calificado de manera limitante como “poeta popular” cuando además de la décimas posee significativos poemas como los que aparecen en Cumananas (1964) que le universalizan). Otros consagrados son autores como Antonio Gálvez Ronceros (recordado por Monólogo desde las tinieblas (1975)) y Gregorio Martínez (con una extensa obra que se inicia con Tierra de caléndula (1975), continúa con las novelas Canto de sirena (1977) y Crónica de músicos y diablos (1991), entre otros títulos). Sin embargo, falta agregar p. e. a Victoria Santa Cruz (autora del poema más representativo de la reafirmación de la identidad afroperuana, “Me llaman negra”), Delia Zamudio (por su testimonio Piel de mujer (1995)) y Lucía Charún-Illescas (por su novela histórica Malambo (2001)), para mencionar algunas ausencias de la historiografía literaria oficial. Y eso que no se ha mencionado a los poetas afroperuanos como Leoncio Bueno (Trujillo), José Delgado Bravo (Chiclayo), Fernando Ojeda (Lima), Juan Urcariegui (Lima), Hildebrando Briones (Zaña), Máximo Torres Justo (Callao) y, más recientemente, Mónica Carrillo (Lima), quienes injustamente, unos más que otros, son desconocidos para la crítica.
Por otro lado, aquel que se interese en este corpus, como suele ocurrir con académicos y/o investigadores extranjeros y unos pocos nacionales, debiera por lo menos intentar responder tres preguntas iniciales, como son: a) ¿cómo se va construyendo la identidad del sujeto afroperuano por medio de la literatura, en especial la narrativa?, b) ¿qué tipo de relaciones y conflictos se establecen entre los personajes representados, entre el sujeto afroperuano y el sujeto no afroperuano?, y c) ¿cómo es el tratamiento de la imagen y la representación del sujeto afroperuano en la literatura?
De lo dicho con anterioridad, se puede afirmar que la llamada literatura afroperuana permite, primero, observar cómo el escritor integrante de la etnia negra enfrenta concientemente la invisibilización, en un intento por construir una imagen desde adentro, desde la perspectiva del propio sujeto afroperuano. Segundo, la literatura afroperuana está emergiendo en los últimos años, representando al sujeto afroperuano de una manera distinta e innovadora, expresando el sentir de una colectividad y valorando el aporte de una cultura de herencia africana. Por último, lo afroperuano es importante en la representación del imaginario nacional, en el proceso histórico-social de nuestro país y, fundamentalmente, en la formación de la identidad nacional.
Así la publicación reciente de Al pie del cerro Puntudo de Abel, seudónimo de Antio Abelardo Alzámora Arévalo, con el auspicio del Centro de Estudios Étnicos (Cedet), resulta un libro que enriquece el antes citado corpus de la literatura afroperuana. Pero, ¿cómo así lo logra? Se trata de una colección de cuentos cortos en la que se construye la representación del pueblo norteño de Yapatera, de modo que aparecen descritos personajes muy diversos, tales como campesinos, habitantes, hombres y mujeres, en su mayoría afroperuanos. Con un realismo bastante verosímil y desprovisto de técnicas complejas, el autor ha sabido captar la circunstancia cotidiana, la anécdota localista y la historia popular, como ocurre en los cuentos “Que lo patee Chevo” o “El general y su juramento”, entre otros.
Asimismo, el relato fluye y envuelve al lector dejando entrever una cosmovisión rural, la del poblador afroperuano de Yapatera. Curiosamente esa manera de entender el mundo, a veces irónica y vivaz, encierra una riqueza muy original, conformada por costumbres (como la tradición poética y musical de la cumanana) y creencias (como en San Sebastián, el santo patrón, más conocido como “Chabaquito”) muy propias de la zona. No estamos frente a un regionalismo arcaizante y gratuito, por el contrario estos elementos locales son los que vale la pena destacar y valorar aún más. Esto es notorio en relatos como “Casulla”, “La hora de la muerte”, “El diablo soy yo”, “¿Es cierto o no es cierto?” y “Juicio peliagudo”. Este último es muy aleccionador para entender la práctica de la cumanana, ya que se ha sabido representar con habilidad el contrapunto, casual y muchas veces atrevido, como se manifiesta en esta cuarteta: “Del gallo quisiera su canto / y del burro su herramienta / para tenerte negrita / toda la noche contenta”.
Estos cuentos presentan en su mayoría un narrador observador que relata la historia con cierta objetividad, pero en otras asume la primera persona gramatical. Es entonces que el narrador se involucra con lo narrado y surgen los recuerdos, las anécdotas e incluso la reflexión del hombre del campo que exhibe cierta sabiduría popular. Es justamente en estos cuentos que se registra además el habla popular, lo cual es posible hasta cierto punto ya que Alzámora Arévalo trabaja el lenguaje, por lo menos en el plano morfosintáctico (que busca quebrar la sintaxis formal), en el plano lexical (topónimos, regionalismos, afronegrismos) y el sonoro (muletillas, onomatopeyas, deformaciones fonéticas y demás, que procuran producir un efecto de oralidad), etc. Esto se aprecia sobre manera en el relato “Yo no he dicho nada”; pero, también, en “Los mates del tío Sabino”, “La chismosa” y “El tío Eloy y los pájaros”.
Son justamente estos elementos (cosmovisión, habla popular, tradiciones culturales) en los que radica la riqueza del poblador de Yapatera, que el autor de Al pie del cerro Puntudo ha intentado representar en sus cuentos. En ellos aunque el sujeto afroperuano aparezca empobrecido o discriminado, se rehúsa al silencio más opresor, hace respetar sus derechos y prefiere la justicia. En definitiva, se resiste a la marginación de los grupos de poder y a la invisibilización que la sociedad pretende someterlo.
Que sirva lo explicado antes para que este libro de cuentos de Alzámora Arévalo sea recibido con la apertura que merece, pues es el lector -mejor que estos apuntes- quien juzgará su valor y mantendrá viva nuestra literatura afroperuana. Después de todo, leer literatura, en especial narrativa, es vivir un mundo ficcional pero al fin posible.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Nacimiento chinchano 2008

Un nacimiento con personajes afroperuanos se presenta en el local de Kantu, Centro del Comercio Justo. En esta ocasión el nacimiento chinchano en cerámica incluye un integrante más, el presidente electo Barack Obama. Esta es una iniciativa que intenta promocionar la artesania tradicional peruana. Tenemos entonces un motivo para visitar Kantu (Av. Grau 323 Barranco), en el horario siguiente: de martes a sábado de 9 a. m. a 11 p. m. y domingo de 9 a. m. a 10 p. m. Así que apuntar en la agenda y no faltar a esta exposición.