miércoles, 9 de marzo de 2011

Los retos de las mujeres afroperuanas hoy (Entrevista a Milagros Carazas)

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Por Jesús Raymundo - Diario El Comercio.
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JR: ¿De qué manera la sociedad peruana garantiza el goce de los derechos económicos, culturales, civiles o políticos de la mujer afroperuana? Explique.

MC: Específicamente de la mujer afroperuana, claro está, no existe una norma o ley establecida. Lo que sí se da es para la generalidad, para todas las mujeres y más aún para todos los ciudadanos. Como aquello del derecho a un nombre, a la educación, al voto universal, etc. Son más bien las ONG y las instituciones organizadas de la comunidad afroperuana que exigen el cumplimiento de estas normas con acciones y proyectos muy concretos como el establecimiento de centros de salud, escuelas, y demás, así como talleres y cursos para cambiar de alguna manera la situación en que ellas se encuentran. Es necesario acabar con el analfabetismo, incentivar la educación secundaria, dar oportunidades de mejores empleos y salarios adecuados, etc., tanto en la ciudad como en el campo donde existe una situación de pobreza extrema en muchas casos.

JR: ¿Cuál es el aporte de la mujer afroperuana en el progreso cultural de la nación? Comente sobre personajes destacados.

MC: La historia oficial de nuestro país no reconoce ni visibiliza adecuadamente el aporte de la mujer afroperuana al progreso cultural de la nación. Desde la Colonia la mujer afroperuana, que fuera esclava entonces, buscaba la liberación no sólo de ella sino especialmente de sus hijos y esposo. Era ella la que con el permiso del amo que trabaja como ambulante, lavandera o lo que sea necesario, para reunir el dinero suficiente para la compra de cada miembro de su familia, como es el caso de los Manuelos, una familia negra del siglo XIX. Así como esta mujer afroperuana anónima hubo otras más.
Ahora bien, el aporte de la mujer afroperuana se puede apreciar en la culinaría, tradición oral, música, danza, etc. El propio Nicomedes Santa Cruz, un caso más actual, ha dicho que él solía escuchar cantar a su madre mientras lavaba la ropa, eran canciones y décimas que él aprendió tempranamente, que luego lo motivaron a continuar esta vertiente artística y literaria, y ya sabemos de su contribución cultural posterior. Si se trata de mencionar personajes destacados, debiera pensarse en Victoria Santa Cruz y Susana Baca, para dar una muestra muy concreta.

JR: ¿De qué manera la mujer afroperuana contribuye al desarrollo político del país? Mencione las acciones más relevantes encabezadas por este colectivo social.

MC: Creo que la mujer afroperuana debidamente organizada y partícipe de alguna propuesta política específica viene contribuyendo progresivamente. El caso más visible ahora sería el de su participación en la Mesa de Trabajo Afroperuana del Congreso de la República. Interesa mencionar también el liderazgo que ejerció María Elena Moyano en su momento en Villa El Salvador y en el resto de la población de los sectores populares. Como luchadora social, me parece que el país tiene un gran ejemplo a seguir y del cual sentirse orgulloso. En una situación muy difícil, diríamos, de violencia, ella opta por una posición contraria al terrorismo y eso le cuesta la vida. Sería mezquino de nuestra parte dejar de mencionarla.

JR: ¿En qué medida los logros de la mujer afroperuana contribuyen al desarrollo económico de la sociedad en la que se desenvuelve?

MC: Hablar de logros de la mujer en general es hablar del progreso que motiva en su familia. Es ella quien forma a los hijos, les enseña valores, los incita a luchar contra la discriminación y el racismo, etc. En la medida que la mujer afroperuana tenga más oportunidades laborales y mayor acceso a la educación, su situación económica se incrementará y no sólo la de ella sino incluso la de la familia. No se trata de que en casa sobresalgan sólo los varones, como es el ideal de patriarcado; por lo contrario, la mujer afroperuana ha sido y es una gran luchadora, quizá como ama de casa, lavandera, cocinera, tamalera, ama de leche, etc.; pero habría que pensar que esa misma mujer puede y llegue a ser doctora, juez, economista o catedrática, ¿por qué no? Puedo decir con orgullo que mi abuelo fue un trabajador del campo, mi padre un policía y hoy yo enseño en la universidad, soy una afrodescendiente que está en deuda con mis antepasados, en especial, con aquellas mujeres que influyeron en mí, como mi madre, que con su trabajo modesto, cariñoso y casero, me inspiraron y motivaron a que sea una mejor persona. Así en cada recóndita comunidad afroperuana y a través de los años, la mujer afroperuana ha contribuido en el desarrollo económico de este país, aunque no siempre este quehacer haya sido remunerado y peor aún reconocido.

JR: ¿Cuáles han sido los aportes de la mujer afroperuana al desarrollo de las ciencias exactas y sociales en el país? brinde ejemplos.

MC: Aquella mujer que llegó como esclava al continente americano tenía un conocimiento de la naturaleza, conocía bien el poder curativo de muchas plantas y tenía un saber quizá para algunos incipiente pero efectivo de la agricultura. Entre muchas etnias africanas era ella la que conservaba este saber y lo compartió con los demás.
En la actualidad, cada vez más hay la participación de historiadoras y antropólogas cuyo origen étnico es negro. Está demás decir que el centro de atención de sus investigaciones es lo afroperuano o lo relacionado con este, como el tema de la esclavitud. Otro sería la temática de la presencia de la mujer afroperuana en la historia, cómo siendo esclava logra la manumisión, es decir, de qué mecanismos legales o no se vale para obtener la libertad y la de su familia, este es un tema que todavía falta investigarse más, ya hay algunos alcances, un punto de partida. Es común para aquel interesado en el arte, folklore, historia, literatura, etc., realizar necesariamente Trabajo de campo, esto quiere decir, viajar a las comunidades afroperuanas y ver in situ por medio de la observación, la entrevista, la recopilación de datos, la búsqueda de archivos y material bibliográfico lo que sucede en dicha comunidad. Esto lo han hecho los hermanos Santa Cruz, los integrantes de Perú Negro, los modernos investigadores extranjeros y locales. Sus trabajos ya publicados se convierten en material indispensable para conocer y entender mejor la cultura afroperuana.
Me parece que estos últimos años estamos siendo partícipes de un renacimiento afroperuano, que poco a poco se va conociendo, pero sobre todo visibilizando, el aporte del sujeto afroperuano a la cultura, arte e historia de nuestro país. Estas publicaciones a las que me refiero son cada vez más en cantidad y, por supuesto, en calidad, en contenido. A esto bien puede llamársele el surgimiento de los Estudios Afroperuanos, un conjunto de disciplinas que tienen como objeto de estudio de lo afroperuano, cada una desde su propio método; sin embargo, cada una significa un aporte, un logro, un acercamiento a la cultura afroperuana, desde la antropología, la historia, la sociología, la literatura, el arte, etc. Es alentador comprobar que cada año aparecen más libros y se organizan más congresos, mesas redondas cuyo centro de atención es lo afroperuano. Estamos haciendo, como se dice, posicionamiento de un espacio para lo afroperuano en la sociedad, eso sí, más allá del deporte, el baile, etc., que algunos pretenden encasillarnos.

JR: ¿Qué características del imaginario social nacional y la idiosincrasia peruana limitan el desarrollo de la mujer afroperuana? Explique cada uno de los factores.

MC: He tenido la oportunidad de viajar a lo largo de la costa, donde se encuentran la mayoría de las comunidades afroperuanas y lo que he percibido es que el patriarcado y su aliado el machismo son lo común. Las oportunidades son, en primer lugar, para los varones, mientras que de ellas se prefiere se dediquen a las labores domésticas, en el campo se aprecia esta ocurrencia. Felizmente, algunas familias empiezan a entender que la economía familiar cambia drásticamente cuando la mujer se arriesga en otros espacios. Repito, será necesario dirigir todos nuestros esfuerzos a ellas, educarlas con sabiduría, para que ellas se lo transmitan a sus hijos.
De otro lado, es innegable que nuestro país conserva mucho de la Colonia, como la discriminación y el racismo, ese racismo solapado, a la peruana. Aquel que se percibe de manera indirecta con gestos, actitudes, maneras, un lenguaje, con calificativos, etc. He de agregar que no sólo es contra el afroperuano sino además contra el andino, el amazónico y, por extensión, contra el pobre económica y culturalmente. Qué es negro o cholo en determinadas circunstancias, pues insultos, agresiones contra el otro, la desvalorización del otro distinto. Esta es la herencia colonial, la tara que nos impide avanzar. Quizá la más interiorizada entre nosotros. Cómo se explica entonces, que la mujer afroperuana tenga que soportar estas agresiones verbales en la calle, que la llamen así o asá. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? Ser mujer negra no puede ser sinónimo de prostituta, doméstica o ignorante. Por eso, cuando al fin una mujer afroperuana ocupa un cargo público o de importancia en cualquier ámbito, tiene una responsabilidad social con las demás y con sus antepasados. Ella representa un colectivo y su logro es el de todas también. Los demás tendrán que lidiar con ello y respetarla, valorarla positivamente.

JR: ¿Cuáles son los retos que aún deben superar las integrantes de este colectivo como mujeres, como descendientes afroperuanas y como ciudadanas del siglo XXI? Explique los desafíos a los que se enfrentan en cada uno de los casos.

MC: Esto tiene que ver con lo anterior. Retos hay muchos. El primero es superarse a sí misma. Ser un mejor humano. Después me parece que saber enfrentar los problemas de toda índole, el racismo, la discriminación, el atraso social, la extrema pobreza, el machismo, la invisibilización, etc. El siglo XX ya ha sido un siglo en que la mujer en general ha dejado huella, ha ingresado en los libros de historia con nombre propio, han ocupado cargos políticos líderes. Hoy tenemos astronautas, mecánicas, pilotos, etc., y eso en unas cuantas décadas. Pero, ¿cómo lo logró? La educación fue indispensable. Estoy segura que el siglo XXI será un siglo de cosechas para la mujer.
En el Perú, habrá que aumentar recursos económicos para nuestras comunidades afroperuanas. Que cada presupuesto provincial, distrital sea dirigido a ellas debidamente, esto es ya una exigencia social. No se puede esperar una catástrofe como un huaico o un terremoto, pienso en Ica ahora, para que las autoridades, el gobierno de turno, recién dirija su atención a estas. Es inaceptable la inacción y la desidia de las autoridades para estas comunidades afroperuanas y, en general, para los pequeños poblados y anexos que abundan en nuestro país en la sierra y en la amazonía.

JR: Con motivo de la celebración del Año Internacional de los Afrodescendientes, ¿Cuáles son las principales acciones que el Estado y el sector privado ejecutarán para revalorar el papel de la mujer afroperuana en nuestra sociedad?

MC: No puedo evitar de sonreír. Sí las hay, las desconozco. Pero como estamos acostumbrados a la improvisación seguramente que a alguien se le ocurrirá algo y veremos luego a más de un político dar un discurso elogiador. Espero sinceramente que se trate de mucho más que esto. Como orgullosa afrodescendiente, me agradaría que mis hijos aprendieran más de su cultura, historia y literatura en la escuela y en la universidad, como sucede en otros países, y no hablo de los del norte o del este, me refiero a los latinoamericanos. Una educación más democrática, intercultural, de respeto a la diversidad, de la visibilización de lo afroperuano, andino y amazónico sería más que una acción política, un gesto oportunista, más bien sería un avance, nuestro mejor legado. Espero que no sea tampoco un sueño o una promesa electoral. Acaso no se escuchan los tambores africanos o, si se prefiere el checo o el cajón, retumbando, desde ayer y más fuertes hoy.

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