sábado, 24 de diciembre de 2011

lunes, 22 de agosto de 2011

Ernesto López Soto, decimista y criollo limeño


*
Me parece oportuno recordar a Ernesto López Soto. Nació el 21 de agosto de 1961. Fue un reconocido declamador y recitador, también podía improvisar décimas. Publicó Sin hacer mucho alboroto (1990). Postumamente se dio a conocer Con mi saco azul marino. Décimas (2006). Falleció bastante joven, el 4 de febrero de 2005.
*
*
Trimestizaje

Ι
Si defino el mestizaje
que existe en todo mi ser
qué podría aparecer
entre mi trimestizaje.
Lo hispano de mi linaje,
lo andino de mi Perú,
la herencia de los bantú
o de mandingas quizá.
Qué cargo podría ocupar
mi romántica aptitud.


ΙΙ
Ser hispano aventurero
quizás un conquistador,
un drástico inquisidor
o un godo bodeguero.
De repente un escudero
con un heráldico emblema,
un soldado en tierra ajena
de una monárquica ley,
gritando: “Dios salve al rey
y que me guarde a la reina”.


ΙΙΙ
De estar en el incanato
por mi mística afición
estallara en religión
gozando de muy buen trato.
Montaría un aparato
brillante cual un crisol,
aromático arrebol
que la fe predicaría
y también prepararía
a las vírgenes del Sol.


ΙV
Y en el África lejana,
en la tribu que estuviera
mi talento lo ofreciera
a salvar la vida humana.
Y por esta acción tan sana
loa ancianos se reunieron
y en consejo me ofrecieron
un cargo muy importante,
convirtiéndome al instante
en el médico hechicero.


El negro zapateador

Por resaltar el folklore
en su picara expresión
hoy sigue la tradición
el negro zapateador


Ι
Al terminar la jornada
donde la gente descansa
como un himno a la esperanza
sale a cantar la peonada.
Y entre tonada y tonada
que a la noche da color,
suena un violín con sabor
que al zapateo da vida,
con las clases recibidas
por resaltar el folklore.


ΙΙ
Si no hay violín existente
entre silbido y palmadas
les ensenan las pasadas
y amarres correspondientes.
Va de pariente en pariente
cual musical religión
y el aprendiz con pasión
con ritmo sus pies desliza
y cual maestro improvisa
en su pícara expresión.


ΙΙΙ
Ya adquiriendo maestría
el zapateador peruano
al introducir las manos
da pasos de fantasía.
Y con mística armonía
sale en cualquier reunión
y ante toda la afición
al contrapunto se entrega
y muchas familias negras
hoy siguen la tradición.

ΙV
El ganador de la farra
es líder o ídolo nuestro
y es proclamado maestro
por la apasionada barra.
Si acompaña la guitarra
es por mayor o menor.
Rindámosle pues honor
aparte de nuestra historia
que la ha cubierto con gloria
el negro zapateador.



La herencia que he recibido

Buenas noches, bienvenidos
soy López Soto Ernesto
les diré en este contexto
la herencia que le recibido


Ι
Son ciento cincuenta anos
del fin de la esclavitud,
a nosotros el Perú
nunca nos resulto extraño.
No fue el migrante huraño
sino el leal, decidido
el pueblo que fue traído
desde el Africa lejana,
la gente peruana,
buenas noches, bienvenidos.


ΙΙ
Y hemos crecido juntos
nosotros y la nación
con gran participación
y en importantes puntos.
Mas por ahí va el asunto
sobre un olvido molesto,
no se bajo qué pretextos,
mas nunca lo reclamamos
aquí en derechos humanos,
soy López Soto Ernesto.


ΙΙΙ
Somos parte del Perú
y hemos escrito su historia
que retiene en la memoria
a toda la negritud.
Y nuestra mayor virtud
es el estar siempre presto
ante cualquier sena o gesto
que dañe su integridad,
porque aquí hay peruanidad
les diré en este contexto.

ΙV
Que no se base el aporte
que le dimos al país
bajo el arcaico matiz
de la música y deporte.
Aunque a muchos no le importe
lo que el negro le ha ofrecido,
yo me siento agradecido
de tener su don de gente,
de ser afrodescendiente,
la herencia que he recibido.

jueves, 4 de agosto de 2011

Don Ramón Domínguez de Morropón


RAMÓN DOMINGUEZ SAAVEDRA,

(Morropón-Piura, 1913-Lima,1987)


Por el perdón del pecado

Yo le he contado a la luna
al sol y a todos los astros
a los bravos y a los mansos
y a la altura de la puna

al río con su frescura
a las ondas de los mares
a los peces a las aves
y al Dios de todas las dudas

yo busqué al Dios del amor
algo le quise decir
y no me quiso recibir
por que soy un pecador

me dijo que haciendo honor
a la familia de Abrahan
el me iba a perdonar
el día de la redención

llorando le dije Señor
nunca te olvides de mi
por que yo se que sin ti
soy un abismo de amor

la luna se había infiltrado
por un huequito que había
y al verme se sonreía
de mi rostro demacrado

me dijo porqué has llorado
yYa no tengas mucha pena
que Dios a nadie condena
mil veces te ha perdonado

el sol bajó emocionado
junto con todos los astros
y en tonamos varios cantos
por el perdón del pecado

que viva mi Dios amado
viva la virgen María
que viva la luz del día
y todo lo que Dios ha recreado.

(Tomado de Del fuego y del agua. El aporte del negro a la formación de la música popular peruana. Susana Baca, Francisco Basili y Ricardo Pereira. Lima: Editora Pregón, 1992, pp. 55-56).


Cumananas
1
El que se va de su tierra
y de su dama se aleja
por muy honrada que sea
no la hay como la deja

2
Herido de muerte vengo
en busca de sepultura
y si tu amor no me cura
en que terror me mantengo

3
El cielo está de luto
las estrellas están de duelo
cmo te robo el cariño
pa’ver si me das consuelo.

4
Yo saqué mi maíz al sol
pensando que no lloviera
se me vino el aguacero
me encontró con el maíz afuera.

5
Viudita mucho lo siento
la muerte de tu marido
ajusta los nueve días
viudita, vente conmigo.

6
Yo so quien pinta las nubes
y las vuelve a despintar
al árbol verde lo seco
y al seco lo hago florear.

7
Dos pajaritos cautivos
puestos en una balanza,
uno pedía justicia
y el otro pedía venganza.

8
La vejez y la pobreza
familia deben de ser
al pobre nadie lo quiere
all viejo, ni la mujer.

9
Nunca en Morropón se ha visto
lo que hoy un juez mandó
sentenciar al ofendido
y salvar al que ofendió.

10
El pobre es una escalera
por donde el rico sube y baja
el rico llega a tener
porque el pobre le trabaja.


(Tomado de Voces y letras de Morropón. Federico Sánchez Cruz. Lima: Juan Gutemberg Editores – Impresores, 2007, pp. 74-79).

jueves, 28 de julio de 2011

Don Ciriaco Moncada y José María Arguedas. Entre la realidad y la literatura.

En foto: Ciriaco Moncada (Chocope-La Libertad, 1924)



Como es sabido, este año se celebra el centenario del nacimiento de José María Arguedas (1911-1969), por lo que ya se ha hecho común que en la agenda cultural se mencione algún congreso, mesa redonda o exhibición dedicada a la obra del autor. En esta oportunidad hemos querido sumarnos al homenaje, pero desde nuestra particular perspectiva, preguntándonos por lo afroperuano en el mundo andino.
Así en El zorro de arriba y el zorro de abajo, Arguedas describe al “loco Moncada”, un personaje paradigmático que mediante un discurso irracional evoca con lucidez sorprendente la caótica realidad del puerto de Chimbote en la década del cincuenta. Lo curioso es que el autor se basó en un hombre común de la costa norte, un afroperuano, para recrear su personaje. En el juego de la realidad y la literatura todo es posible, por ejemplo que la literatura desborde las fronteras de lo real o lo fáctico, o que la realidad misma sea contradictoriamente más increíble que la literatura.
A continuación reproduzco la entrevista que los editores de la revista Alborada Nº 9, le hicieran a don Ciriaco Moncada en 1978, que para nosotros constituye un testimonio importante que recoge la voz del afroperuano. Este no sólo es un homenaje al escritor andahuaylino sino además al hombre de carne y hueso que pasó ficcionalmente como el “loco Moncada” a integrar la galería de personajes afroperuanos de nuestra literatura.


ENTREVISTA
P: ¿Cómo fue su niñez?
CM: Yo desde niño fui pobre de padres, pobre de familia, pobre de amigos, pobre de moneda y pobre de justicia. ¿Ustedes acaso van a comprender eso? A mí la patria ni de niño me ha ayudado con un jarro de agua; ni mis padres tampoco, solamente mi destino me ha ayudado a forjarme como un ejemplo para mañana.
P: ¿Qué cosas ha hecho durante su vida?
CM:
Durante mi vida hay muchas cosas que he hecho, pero eso queda pa’mañana. Yo soy responsable de un camino y de una generación que es todavía para mañana.
P: ¿Qué trabajo ha hecho señor Moncada?
CM:
Yo he trabajado de todo; de palanero, de machetero, de agricultor, de todo.
P: ¿Qué piensa de lo que eran antes las haciendas a lo que son las cooperativas?
CM:
Bueno, decir ahora las cooperativas, claro, que primero lo tenían los millonarios, ahora lo tiene la gente pobre, pero más antes había más ayuda, más facilidad para cualquier hombre que necesitaba trabajo; ahora que lo tienen las cooperativas son para ellos y ya nadie quieren darles que coma. Esa es la ignorancia, ellos ya se creen que son los dueños y a cualquier persona que requiere trabajo o auxilio, no quieren darle. Con el tiempo tiene que desaparecer esas cooperativas, dentro de poco. Entonces, sí se dirá, yo voy a comer, pero que también coma otro.
P: ¿Siempre ha estado en Chimbote?
CM:
No, estoy aquí 22 años. Yo soy del departamento de Trujillo.
P: ¿Por qué vino a vivir a Chimbote?
CM:
Por que, mire, hará como 25 ó 30 años le llamé la atención a mi Patria, porque yo pensaba mandarme mudar a Europa y no venir más; pero mi destino me dijo tú tienes que labrar tu vocación en tu patria. Y no hay necesidad de ser ni un criminal ni un ladrón, ni un traidor a la patria para cumplir una pena. Aquí me tiene mi Dios como si estuviera en El Frontón. No me deja ir ni al sur ni al norte ni a otro sitio. Si voy al sur, dos tres días pero enfermo, si voy al norte, igual. Aquí estoy tranquilo. Y estoy aquí al medio para que todos vean. Que todos me vean. Que me comparen como quieran, así fue Jesucristo vino a la tierra. El vino a humillarse en medio de la humanidad, esa es la misión mía también, me toca humillarme en medio de la humanidad. Que me comparen como quieran, pero yo no soy el llamado a comparar a la humanidad. Que ellos mismos se comparen. Siendo yo un hombre osado, un hombre quien soy yo. Pero yo no soy llamado a insultar a nadie.
P: ¿Cuánto tiempo fue Ud. pescador, señor Moncada?
CM:
¡Yo no he sido pescador! He salido para darme cuenta del movimiento del mar, nada más. Yo soy un hombre… un verdadero hombre artesano. Y para ser un verdaderamente hombre artesano debe conocer Ud. todo movimiento laboral, industrial, judicial, familiar, escolar, para saber cuál es el contenido de los trabajos.
P: ¿De dónde obtiene los materiales para trabajar?
CM:
Yo los recojo de la muralla o a veces lo compro de segunda, tercera mano. Yo mismo lo labro y de eso me cae el pan para mis hijos. Y si no tengo plata pa’comprar agua ni agua tengo pa’comprar, ¡sitio pa’vivir!, así sea en costales que yo viva. Yo vivo por el Barrio de Acero. Era una choza allí yo vivo. Pero a mí no me llama la atención eso.
P: ¿Fue a la escuela, Sr. Moncada?
CM:
Casualmente de eso es lo que privó mi destino. Desde niño, Dios m dijo: del sitio de acá abajo te levantarás a lo alto. Me echó mi bendición y dijo: tú tendrás una venda en tus vistas, nunca agarrarás un libro; pero sí en tus pestañas tendrá largavistas; en tus oídos tendrás campanas y en tu cerebro tendrás una escritura y en la boca del estómago tendrás un parlante para que así como se te vaya revelando tú lo vayas multiplicando y lo vayas predicando y dándoles ejemplo. Por eso le digo que yo soy dueño de mis formaciones. Dueño de mis ideas. Un hombre independiente.
P: ¿Cuántos hijos tiene, señor Moncada?
CM:
Yo tengo cinco. Una no más tengo estudiando en la Universidad de Trujillo; los otros, hasta lo que yo he podido alcanzarles, segundo, tercer año de media. El primer hijo si no pudo, solamente primaria.
P: ¿Estuvo preso alguna vez, señor Moncada?
CM:
¡Como no!
P: ¿Por qué?
CM:
Por que me oían hablar del derecho social a mí me metían preso; porque el hombre pa’decir soy hombre no es el cuento de ponerse pantalones; hay que tener cojones y no tener miedo que lo maten, que lo afusilen.
P: ¿Por qué lo metieron preso, concretamente?
CM:
¿Por qué? Por reclamar un derecho, por reclamar mi trabajo. Como eran amigos del dueño del trabajo, las autoridades me metieron preso.
P: ¿En qué gobierno fue eso?
CM:
Bueno, eso fue en el tiempo de Odría, o de Prado creo que ha sido. Y todavía me metieron en un cilindro; y allí me bañaron toda la noche y me tiraron palo como ellos quisieron. Pensaban malograrme.
P: ¿Qué es para usted una revolución?
CM:
La revolución, la revolución se forma pues de la inteligencia, de la ignorancia y la pobreza. Y la revolución es luchar por lo que nos hace falta; y por las cosas que hagan el bien de todos. La revolución la forjamos nosotros mismos. Para eso vivimos y también para hacer vivir a otros.
P: ¿Quiénes deben hacer la revolución?
CM:
Todos estamos llamados a forjarla; porque todos estamos llamados a reclamar nuestro derecho.
P: ¿Quiénes la deben dirigir?
CM:
La revolución siempre la encabeza hombres que tienen la mente más clara y esos son los primeros que reclaman sobre el derecho de la humanidad; qué es lo que falta. Dos, tres hombres reclaman el derecho d cientos de millones de hombres. ¿Se da usted cuenta?
P: Señor Moncada, ¿qué opinión tiene de la juventud de hoy?
CM:
Yo n estoy de acuerdo con esta juventud. La juventud de ahora de nada vale que tenga media, universidad, cuando son pobres de movimientos sociales. Ahora el muchacho no respeta ni a su padre, ni a su madre ni a una persona mayor ni menor. Ese es el descuido de los malos gobernantes; de que no hay un rigor de crianza, tanto en las escuelas ni en los padres de familia. No ves a mí, como me ha comparado la juventud. Me ha comparado de loco, haciéndome burla, insultándome, entonces yo no tengo confianza con la juventud ni con nadie. Hasta gentes de media, de universidad, cómo me han mirado siendo un hombre quien soy yo. Entonces, yo me hago a un lado. Ya no soy amable de conversar con nadie.
P: Señor Moncada, Ud. dice que el peruano es muy pobre de movimientos sociales, ¿qué es para Ud. un movimiento social?
CM:
Un movimiento social es que usted sepa desarrollar una cosa original para tener contenido, y ese es el deber de todos, lo que nos hace falta: en la crianza, en la enseñanza, en el trabajo. Aquí sólo nos llevamos de plagios de formaciones ajenas. Bonito es cuando uno es dueño de sus formaciones, dueño de su distancia y es dueño de sus decretos.
P: ¿Qué deberían hacer los universitarios por una revolución?
CM:
Si es universitario, respetarla. Y reclamar un derecho pero con respeto. Porque para reclamar un derecho usted no necesita ni el escándalo, ni bala, nada. Porque nada gana usted agarrando palos, agarrar machete. Con eso no se saca nada.
P: ¿Qué es el imperialismo para Usted, señor Moncada?
CM:
El imperialismo, una cosa que tiene muchas complicaciones. De las ideas viene, de las ideas malas. Y ya le digo, EE. UU. es una política al valor de su moneda. Ese es un país, la primera nación, la más explotadora del mundo. Ha sido una nación donde hace 150 años, 200 años comenzaron a levantar la mano sobre el derecho social y de allí se extendió por todo el mundo, pero ahora ellos dicen la moneda valdrá según el valor del progreso de nosotros; entonces, es una de las primeras naciones que aprovecha y basados en eso lo que ellos hacen, vale y lo que otros hacen no vale para ellos.

sábado, 4 de junio de 2011

Brando Briones, el decimista de Zaña y Cayaltí

En foto: Brando Briones.



Hildebrando "Brando" Briones
(Lambayeque, 1943)



Baila negro baila zambo
tu música afroperuana
jaranero de jarana
desde Corbacho a Malambo.

Corre tu sangre caliente
por esas venas de fuego
y tu cuerpo desde luego
vibra por esa corriente
y por que eres descendiente
del mulato del malambo
que fuera así como el mambo
el cautivo de ese son
y al compás de un buen cajón
baila negro baila zambo.

Cimbra tu linda cintura
repica bien tu cadera
con landó o con marinera
sobresale tu negrura
abajo de tu cintura
en donde el cucú es replana
muévelo si tienes ganas
que tu cuerpo desespera
desde Chincha a Yapatera
tu música afroperuana

Eres reina del lindero
criada con el cajón
porque al escuchar el son
sale tu instinto zañero
anda y dile al guitarrero
que me toque hasta mañana
de esta noche tengo ganas
de amanecer jaraneando
aunque me sigan gritando
jaranero de jarana.

Junto con su negritud
entre jóvenes y viejos
linderos, zangos, festejos
sonaron en el Perú
y el negro puso el landú
la negra puso su sango
y su fruto es el zambo
le ha salido bailador
guitarrero y trovador
desde Corbacho a Malambo.

Antonio Silva, el decimista del sur


En foto: Antonio Silva.




Antonio Silva

(Chancay, 1942)

*

EL NEGRO SI SE DESPINTA

El negro busca una chola,

la chola buscando un negro.

De verdad que yo me alegro

si una gringa me da bola.

*

Cuando el mundo fue formao

con todos sus elementos

dijo Dios con fundamento:

creceos y multiplicaos

razas, se han entreverao

bajo distinta chabola,

aquí la raza española

se mezcló a la americana

y hoy en la tierra peruana

el negro busca una chola.

*

Se va perdiendo mi raza

hacia otra raza distinta:

el negro sí se despinta,

la negritud se hace escasa.

Lo digo porque en mi casa

un cholo me dice suegro

y en mi familia lo integro

por lo civil y la iglesia,

he visto en forma tan necia

la chola buscando un negro.

*

En el tiempo que he vivido

por las cosas del amor

le va cambiando el color

el negro se ha desteñido.

Si es por culpa de cupido

mi pensar no desintegro

lo afirmo, lo reintegro

¡no interesa la raíz!

si la pareja es feliz

de verdad que yo me alegro.

*

Así voy y así seré

con mi negra he de vivir

aunque me suelen decir

que así no progresaré.

A mi mujer la amaré

y si conmigo se amola

dejaré a mi negra sola

terminaré mi consorcio

y le pediré el divorcio

si una gringa me da bola.



Fernando Barranzuela, el magisterio de la cumanana en Yapatera

En foto: Fernando Barranzuela


FERNANDO BARRANZUELA ZEVALLOS

Importante autor de cumananas y décimas de Yapatera, comunidad afroperuana del norte del país. Ha publicado Historia de Yapatera (Piura: Municipalidad Provincial de Piura, 2007; 175 pp.)


Poema a mis raíces

Soy descendiente de esclavo
yo no lo puedo negar
pero sí, yo no soy vago
se los puedo asegurar

Mi descendencia es bonita
porque nací del amor.
De una pareja negrita
nació su fiel servidor.

En mí no hay mezcla de raza
porque negro puro soy
eEn la calle o en mi casa
soy correcto donde voy

Detesto a los invasores
o a quien insulta mi color
pues yo nací del amor
no de lo que son peores

No me olvido lo que han hecho
ya lo pagarán un día
tengo un dolor en el pecho
y me duelen las rodillas.

Me palpitaba mi pecho
corrí como un pajarillo
porque habían metido preso
a Juan Casulla, mi tío

Mi tía que es su mujer
pues tan pronto se enteró
no quería ni comer
y como loca gritó

Oh bendito Chabaquito
te voy a rezar un credo
para que a mi negro Juancito
no me lo torturen feo

Sin causar ningún delito
mirando al sol boca arriba
meten al cepo a Juancito
¡Oh! Mi Dios ¡Oh! Virgen María!

(pp. 27-28)


Enamoramiento negro

Buenos días pajarito
Yo vengo hablarte de amor
Yo soy tun negro bonito
Escúchame por favor

Pues ya no sigas lavando
toda esa ropa mogosa
Dime negrita hasta cuando
me darás tu rica cosa

No me molestes ocioso
hablando de cosas raras
Negro pantalón mogoso
vete a lavarte la cara

Si sucia esta mi carita
y mogoso el pantalón
lávamelo tu negrita
para alegrar mi corazón

Me vienes a enamorar
con tremenda pobreza
No estoy mal de la cabeza
para poderte aceptar

Pues yo me he fijado en ti
por tu linda cinturita
porque eres la más bonita
palomita cuculí

No hables así por favor
Me estoy sintiendo mareada
Yo ando buscando un amor
pero no así de tu talla

No me mires con tristeza
porque yo no soy un mocho
Tengo mi correa gruesa
y calzo cuarentaiocho

Si fuera cierto negrito
pues yo dejo de lavar
A la prueba me remito
aunque tú me hagas gritar

No grites negra querida
No decías que soy fello
y ahora me haces cosquillas
y me decías que bello

Una blanca me arrochó
porque era un negrito fello
y después que me probó
me decía ya no veo.

(pp. 41-42)

jueves, 10 de marzo de 2011

Los huachanacos y el carnaval en San José (Camaná)

El sol ya se levanta imponente, el cielo celeste, las nubes escasas y blanquecinas; abajo se aprecia el arrozal, topos y topos, enverdecido; otros ya amarillan. El viento sopla acariciando suavemente a los trabajadores del campo, camanejos y migrantes andinos, quienes han madrugado para empezar su labor. Más tarde, en San José y Chule, pueblos históricamente de ascendencia afro, se preparan para la celebración de los carnavales. Lo más esperado es el contrapunto de huachanacos. Es un día festivo. Hoy es Miércoles de ceniza.
*****
9 DE MARZO
7 a.m.
Nos hemos levantado muy temprano, hay inquietud entre nosotras. Este es el día que tanto esperábamos. En casa de los Carazas, en San Jacinto, no hay otro comentario que no sea el relacionado con el carnaval, incluso la radio está encendida y se escucha al locutor anunciando la fiesta en San José, después se oye la voz de Augusto Aybar cantando unos huachanacos, para darle ambiente al día.
El tío Juan toma sereno su té, comenta cómo era la fiesta antes, levemente sonríe, en sus ojos hay un brillo curioso; mientras que la tía Elba escucha paciente, también sonríe, no le gustan las reuniones tumultuosas. Sobre la mesa hay queso y mantequilla local, unos panes de forma triangular y otros más redondos. La prima Bereniz y su hija Lizeth bromean ruidosamente; nosotras observamos y participamos de la conversación. Sí, es un día muy especial. La familia reunida a la mesa es el mejor recuerdo que uno puede llevarse consigo de Camaná.
Y en el fondo se escucha un huachanaco melodioso:
*

1
En el cielo se han perdido
dos estrellas no aparecen
en tu pecho se han metido
y en tus ojos resplandecen.

2
Negrita flor de canela
ojitos de filigrana
prima hermana de la luna
lucero de la mañana.

3
Dame un besito negrita
que quiero probar mi suerte
si el besito tiene sabor
tuyo seré hasta la muerte.

4
Un besito y un abrazo
a cualquiera se le da
al rico por su dinero
al pobre por caridad.

5
Las horas que tiene el día
las he repartido así
nueve soñando contigo
quince pensando en ti.
*
3:00 p.m.
Estamos llegando a Chule. Los vecinos ya están en las calles, hay un toldo y sillas a un lado. Algunos varones beben aguardiente, las mellizas (Pilar y Milagros Prado Noriega) preparan los últimos detalles de su repertorio de huachanacos en su casa, los niños corren de un lado a otro con chisgetes y esprais en las manos.
Nos dirigimos al final de la calle para ver al Ño Carnavalón, lo vemos parado, recostado sobre una pared. Luce un terno oscuro, una corbata, lleva una máscara de gorila. Es muy alto. Al lado, el burro que lo llevará de paseo hasta San José. En la casa, en el interior se encuentran las viudas. Nos llaman, entramos y cierran misteriosamente la puerta. El acceso es restringido. Los varones disfrazados de viudas muestran su mejor pose para las fotos. Risas y algarabía por doquier.
Afuera los vecinos están atentos para la salida de las viudas. Ellas provocan más risas y sorpresa. El policía chicotea a cualquiera que no mantenga el orden. Ya cerca del lugar de ceremonias, con alcalde incluido y demás autoridades, las viudas bailan, todo sonríen, otros graban y toman fotos. Se corona a la reina y se le coloca la banda al Ño Carnavalón. Todo es celebración.
Después partimos para San José. En las afueras de Chule y atravesando los arrozales, en medio del camino, se observa una comparsa extraña de gente que viene a pie con máscaras, serpentinas, gritando y cantando. Las viudas avistan unas "paisanas" y las persiguen; ellas arrojan tierra y piedras para huir de las bromistas.
5:00 p.m.
Al llegar a San José la algarabía colectiva se enciende más. Las primeras casas dejan entrever muchos curiosos, el encuentro con los vecinos se convierte en una guerra de espuma. La banda toca marineras y música andina, un huaino ensalza los corazones y en una de las calles todos bailan. Las viudas bromean, persiguen a los varones, los pintan y piden que les llenen sus carteras con dinero. De un balcón de una casa, la gente lanza caramelos y algunas monedas. Todos ríen. Una viuda muy coqueta abraza a un hombre, él trata de escapar pero ahora recibe un baño de espuma. Estamos entrando a la plaza. La guerra de espuma es más persistente. Casi nadie se salva. El público aprieta los esprais y chorrea la espuma por doquier. Sólo se nota cabecitas blancas. El desorden y la bulla es generalizada.
Ahora sí, los dos bandos frente a frente, se lanzan improperios, un jorobado de Chule alza los brazos amenazante; una viuda grotesca de San José responde mostrando las posaderas. Todos celebran. El maestro de ceremonias se impone en el micrófono y anuncia a las autoridades, las reinas y demás. Todos quieren que empiece la competencia. La policía local no puede contener el entusiasmo carnavalesco de los participantes. Por fin, se da paso al contrapunto. Empieza Chule y responde San José. Cada bando grita, aúlla, aplaude, celebra y baila. Los huachanacos se siguen uno a uno, a veces más hirientes, directos, con nombre propio; otros son más burlescos y risibles. El público delira con cada tonada.
Enseguida pasamos al baile de viudas. Son siete en competencia. Cada una más despampanante que la anterior, más horrosa con su máscara y sus encantos toscos. La música apenas se escucha con tanto barullo, mientras que las viudas se deshacen en movimientos, son cuerpos que en un ritmo frenético tratan de ganar la aceptación del público. Las viudas no siempre vestidas de negro, bailan y enfrentan a la otra, cada una quiere moverse más, de manera descontrolada. El público enrojece de tanto reír, aplaude y corea la canción.
Después es el turno de las reinas, la de San José tiene mejor movimiento de caderas que la de Chule, y para concluir la competencia de baile del Ño Carnavalón de cada pueblo. Un vecino carga al "caballero" y lo mueve lo mejor que puede. El de San José ha perdido una bota y algunas pajas quedan regadas en la pista, que se confunden con papelitos de colores y serpentinas. Todos abuchean.
La celebración está llegando a su fin. Es el momento de la lectura de los testamentos. Empieza San José y no convence a los oyentes; en cambio, el de Chule provoca risas y más alagarabía. No hay duda que Chule ha vencido una vez más.
Atardece, las luces del parque se encienden, la gente se dispersa, los bandos de cantores y viudas inician una última guerra de espumas. La música se eleva hasta el cielo, el dulce olor de los bollos tienta a algunos, los niños corretean y gritan persiguiéndose entre ellos, los vecinos reconocen a familiares y amigos del otro pueblo. Se saludan y abrazan. Es una multitud felizmente excitada. Sólo observo rostros alegres, serpentinas de colores, cabezas espumosas y al Ño Carnavalón de Chule que regresa montando en el burro. Una comparsa embriagada lo sigue. La noche ha llegado y las estrellas son muy brillantes en el cielo limpio. Mañana será un día caluroso.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Los retos de las mujeres afroperuanas hoy (Entrevista a Milagros Carazas)

*
Por Jesús Raymundo - Diario El Comercio.
*

JR: ¿De qué manera la sociedad peruana garantiza el goce de los derechos económicos, culturales, civiles o políticos de la mujer afroperuana? Explique.

MC: Específicamente de la mujer afroperuana, claro está, no existe una norma o ley establecida. Lo que sí se da es para la generalidad, para todas las mujeres y más aún para todos los ciudadanos. Como aquello del derecho a un nombre, a la educación, al voto universal, etc. Son más bien las ONG y las instituciones organizadas de la comunidad afroperuana que exigen el cumplimiento de estas normas con acciones y proyectos muy concretos como el establecimiento de centros de salud, escuelas, y demás, así como talleres y cursos para cambiar de alguna manera la situación en que ellas se encuentran. Es necesario acabar con el analfabetismo, incentivar la educación secundaria, dar oportunidades de mejores empleos y salarios adecuados, etc., tanto en la ciudad como en el campo donde existe una situación de pobreza extrema en muchas casos.

JR: ¿Cuál es el aporte de la mujer afroperuana en el progreso cultural de la nación? Comente sobre personajes destacados.

MC: La historia oficial de nuestro país no reconoce ni visibiliza adecuadamente el aporte de la mujer afroperuana al progreso cultural de la nación. Desde la Colonia la mujer afroperuana, que fuera esclava entonces, buscaba la liberación no sólo de ella sino especialmente de sus hijos y esposo. Era ella la que con el permiso del amo que trabaja como ambulante, lavandera o lo que sea necesario, para reunir el dinero suficiente para la compra de cada miembro de su familia, como es el caso de los Manuelos, una familia negra del siglo XIX. Así como esta mujer afroperuana anónima hubo otras más.
Ahora bien, el aporte de la mujer afroperuana se puede apreciar en la culinaría, tradición oral, música, danza, etc. El propio Nicomedes Santa Cruz, un caso más actual, ha dicho que él solía escuchar cantar a su madre mientras lavaba la ropa, eran canciones y décimas que él aprendió tempranamente, que luego lo motivaron a continuar esta vertiente artística y literaria, y ya sabemos de su contribución cultural posterior. Si se trata de mencionar personajes destacados, debiera pensarse en Victoria Santa Cruz y Susana Baca, para dar una muestra muy concreta.

JR: ¿De qué manera la mujer afroperuana contribuye al desarrollo político del país? Mencione las acciones más relevantes encabezadas por este colectivo social.

MC: Creo que la mujer afroperuana debidamente organizada y partícipe de alguna propuesta política específica viene contribuyendo progresivamente. El caso más visible ahora sería el de su participación en la Mesa de Trabajo Afroperuana del Congreso de la República. Interesa mencionar también el liderazgo que ejerció María Elena Moyano en su momento en Villa El Salvador y en el resto de la población de los sectores populares. Como luchadora social, me parece que el país tiene un gran ejemplo a seguir y del cual sentirse orgulloso. En una situación muy difícil, diríamos, de violencia, ella opta por una posición contraria al terrorismo y eso le cuesta la vida. Sería mezquino de nuestra parte dejar de mencionarla.

JR: ¿En qué medida los logros de la mujer afroperuana contribuyen al desarrollo económico de la sociedad en la que se desenvuelve?

MC: Hablar de logros de la mujer en general es hablar del progreso que motiva en su familia. Es ella quien forma a los hijos, les enseña valores, los incita a luchar contra la discriminación y el racismo, etc. En la medida que la mujer afroperuana tenga más oportunidades laborales y mayor acceso a la educación, su situación económica se incrementará y no sólo la de ella sino incluso la de la familia. No se trata de que en casa sobresalgan sólo los varones, como es el ideal de patriarcado; por lo contrario, la mujer afroperuana ha sido y es una gran luchadora, quizá como ama de casa, lavandera, cocinera, tamalera, ama de leche, etc.; pero habría que pensar que esa misma mujer puede y llegue a ser doctora, juez, economista o catedrática, ¿por qué no? Puedo decir con orgullo que mi abuelo fue un trabajador del campo, mi padre un policía y hoy yo enseño en la universidad, soy una afrodescendiente que está en deuda con mis antepasados, en especial, con aquellas mujeres que influyeron en mí, como mi madre, que con su trabajo modesto, cariñoso y casero, me inspiraron y motivaron a que sea una mejor persona. Así en cada recóndita comunidad afroperuana y a través de los años, la mujer afroperuana ha contribuido en el desarrollo económico de este país, aunque no siempre este quehacer haya sido remunerado y peor aún reconocido.

JR: ¿Cuáles han sido los aportes de la mujer afroperuana al desarrollo de las ciencias exactas y sociales en el país? brinde ejemplos.

MC: Aquella mujer que llegó como esclava al continente americano tenía un conocimiento de la naturaleza, conocía bien el poder curativo de muchas plantas y tenía un saber quizá para algunos incipiente pero efectivo de la agricultura. Entre muchas etnias africanas era ella la que conservaba este saber y lo compartió con los demás.
En la actualidad, cada vez más hay la participación de historiadoras y antropólogas cuyo origen étnico es negro. Está demás decir que el centro de atención de sus investigaciones es lo afroperuano o lo relacionado con este, como el tema de la esclavitud. Otro sería la temática de la presencia de la mujer afroperuana en la historia, cómo siendo esclava logra la manumisión, es decir, de qué mecanismos legales o no se vale para obtener la libertad y la de su familia, este es un tema que todavía falta investigarse más, ya hay algunos alcances, un punto de partida. Es común para aquel interesado en el arte, folklore, historia, literatura, etc., realizar necesariamente Trabajo de campo, esto quiere decir, viajar a las comunidades afroperuanas y ver in situ por medio de la observación, la entrevista, la recopilación de datos, la búsqueda de archivos y material bibliográfico lo que sucede en dicha comunidad. Esto lo han hecho los hermanos Santa Cruz, los integrantes de Perú Negro, los modernos investigadores extranjeros y locales. Sus trabajos ya publicados se convierten en material indispensable para conocer y entender mejor la cultura afroperuana.
Me parece que estos últimos años estamos siendo partícipes de un renacimiento afroperuano, que poco a poco se va conociendo, pero sobre todo visibilizando, el aporte del sujeto afroperuano a la cultura, arte e historia de nuestro país. Estas publicaciones a las que me refiero son cada vez más en cantidad y, por supuesto, en calidad, en contenido. A esto bien puede llamársele el surgimiento de los Estudios Afroperuanos, un conjunto de disciplinas que tienen como objeto de estudio de lo afroperuano, cada una desde su propio método; sin embargo, cada una significa un aporte, un logro, un acercamiento a la cultura afroperuana, desde la antropología, la historia, la sociología, la literatura, el arte, etc. Es alentador comprobar que cada año aparecen más libros y se organizan más congresos, mesas redondas cuyo centro de atención es lo afroperuano. Estamos haciendo, como se dice, posicionamiento de un espacio para lo afroperuano en la sociedad, eso sí, más allá del deporte, el baile, etc., que algunos pretenden encasillarnos.

JR: ¿Qué características del imaginario social nacional y la idiosincrasia peruana limitan el desarrollo de la mujer afroperuana? Explique cada uno de los factores.

MC: He tenido la oportunidad de viajar a lo largo de la costa, donde se encuentran la mayoría de las comunidades afroperuanas y lo que he percibido es que el patriarcado y su aliado el machismo son lo común. Las oportunidades son, en primer lugar, para los varones, mientras que de ellas se prefiere se dediquen a las labores domésticas, en el campo se aprecia esta ocurrencia. Felizmente, algunas familias empiezan a entender que la economía familiar cambia drásticamente cuando la mujer se arriesga en otros espacios. Repito, será necesario dirigir todos nuestros esfuerzos a ellas, educarlas con sabiduría, para que ellas se lo transmitan a sus hijos.
De otro lado, es innegable que nuestro país conserva mucho de la Colonia, como la discriminación y el racismo, ese racismo solapado, a la peruana. Aquel que se percibe de manera indirecta con gestos, actitudes, maneras, un lenguaje, con calificativos, etc. He de agregar que no sólo es contra el afroperuano sino además contra el andino, el amazónico y, por extensión, contra el pobre económica y culturalmente. Qué es negro o cholo en determinadas circunstancias, pues insultos, agresiones contra el otro, la desvalorización del otro distinto. Esta es la herencia colonial, la tara que nos impide avanzar. Quizá la más interiorizada entre nosotros. Cómo se explica entonces, que la mujer afroperuana tenga que soportar estas agresiones verbales en la calle, que la llamen así o asá. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? Ser mujer negra no puede ser sinónimo de prostituta, doméstica o ignorante. Por eso, cuando al fin una mujer afroperuana ocupa un cargo público o de importancia en cualquier ámbito, tiene una responsabilidad social con las demás y con sus antepasados. Ella representa un colectivo y su logro es el de todas también. Los demás tendrán que lidiar con ello y respetarla, valorarla positivamente.

JR: ¿Cuáles son los retos que aún deben superar las integrantes de este colectivo como mujeres, como descendientes afroperuanas y como ciudadanas del siglo XXI? Explique los desafíos a los que se enfrentan en cada uno de los casos.

MC: Esto tiene que ver con lo anterior. Retos hay muchos. El primero es superarse a sí misma. Ser un mejor humano. Después me parece que saber enfrentar los problemas de toda índole, el racismo, la discriminación, el atraso social, la extrema pobreza, el machismo, la invisibilización, etc. El siglo XX ya ha sido un siglo en que la mujer en general ha dejado huella, ha ingresado en los libros de historia con nombre propio, han ocupado cargos políticos líderes. Hoy tenemos astronautas, mecánicas, pilotos, etc., y eso en unas cuantas décadas. Pero, ¿cómo lo logró? La educación fue indispensable. Estoy segura que el siglo XXI será un siglo de cosechas para la mujer.
En el Perú, habrá que aumentar recursos económicos para nuestras comunidades afroperuanas. Que cada presupuesto provincial, distrital sea dirigido a ellas debidamente, esto es ya una exigencia social. No se puede esperar una catástrofe como un huaico o un terremoto, pienso en Ica ahora, para que las autoridades, el gobierno de turno, recién dirija su atención a estas. Es inaceptable la inacción y la desidia de las autoridades para estas comunidades afroperuanas y, en general, para los pequeños poblados y anexos que abundan en nuestro país en la sierra y en la amazonía.

JR: Con motivo de la celebración del Año Internacional de los Afrodescendientes, ¿Cuáles son las principales acciones que el Estado y el sector privado ejecutarán para revalorar el papel de la mujer afroperuana en nuestra sociedad?

MC: No puedo evitar de sonreír. Sí las hay, las desconozco. Pero como estamos acostumbrados a la improvisación seguramente que a alguien se le ocurrirá algo y veremos luego a más de un político dar un discurso elogiador. Espero sinceramente que se trate de mucho más que esto. Como orgullosa afrodescendiente, me agradaría que mis hijos aprendieran más de su cultura, historia y literatura en la escuela y en la universidad, como sucede en otros países, y no hablo de los del norte o del este, me refiero a los latinoamericanos. Una educación más democrática, intercultural, de respeto a la diversidad, de la visibilización de lo afroperuano, andino y amazónico sería más que una acción política, un gesto oportunista, más bien sería un avance, nuestro mejor legado. Espero que no sea tampoco un sueño o una promesa electoral. Acaso no se escuchan los tambores africanos o, si se prefiere el checo o el cajón, retumbando, desde ayer y más fuertes hoy.

domingo, 27 de febrero de 2011

La herencia afrodescendiente en Chule (Camaná), el carnaval y los huachanacos

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Para mi familia en San Jacinto, a mis tíos Juan Carazas y Elba Orué.
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Es verano así que es una buena oportunidad para recorrer la costa. En esta ocasión viajamos al sur, al departamento de Arequipa, provincia de Camaná. Como antes Tania Agüero Dejo, poeta y dibujante, y la que escribe, Milagros Carazas, investigadora y docente universitaria. Hemos preferido centrarnos en un pequeño poblado llamado Chule, lugar que apenas cuenta con dos calles y permanece rodeado de arrozales muy próximos al mar.

Cuando se lee la Monografía de Camaná (1965) de José María Morante uno se pregunta por el pasado de Camaná y se comprueba la presencia de afrodescendientes en esta "hermosa villa", traídos hasta aquí como esclavos en la Colonia. Después de su liberación muchos se quedaron en los alrededores como San Jacinto, otros prefirieron trasladarse a distintos lugares. Menciono este poblado en especial porque es uno de lo más antiguos, incluso Santos Pastor (1810-1936), el hombre más longevo del mundo, vivió aquí. Curiosamente él era un afrodescendiente, un ex esclavo que integró el ejército de Ramón Castilla. Pero, han pasado muchos años de eso. Cabe entonces preguntarse, ¿existen todavía familias afrodescendientes en la zona? ¿Ha habido alguna influencia cultural de ellos? ¿Hay alguna comunidad afroperuana que no aparezca en el mapa?


Pues, empezamos el Trabajo de campo tan pronto nos hemos instalado en la zona. Regreso a Camaná después de varios años y, claro está, ha cambiado. Ahora, hay más presencia andina, los cerros arenosos están invadidos, aparecen las casitas conquistando un espacio. Los migrantes llegan de las alturas de Arequipa, Cusco y Puno. Este es un dato importante, ya que el mestizaje y el encuentro de culturas cambia definitivamente el rostro de la ciudad.
Nuestro interés es el llamado anexo de Chule, dentro del distrito de Mariscal Cáceres. Este curioso nombre no tiene un significado definido. ¿Cuál es el origen del vocablo? Lo que queda más claro es que este se formó en un principio gracias a ex esclavos, quienes se reubicaron en esta zona luego de su liberación. Esta es una versión que se repite una y otra vez. En la actualidad, las familias afrodescendientes son muy pocas, esto es, ha habido un cambio en la conformación étnica de sus habitantes, como se suelen llamar a sí mismo, son más cholos. Eso sí todos de alguna u otra manera resultan parientes, como se suele repetir aquí: "Primos y primas". Existe todavía la familia Palomino Faijo, muy numerosa, aunque intercultural, pero permanentes participantes del carnaval y de la tradición de los huachanacos.
Algo más que habría que agregar es que Chule es un lugar privilegiado, al estar rodeado de tanta vegetación, posee una belleza inigualable, está de más mencionar que el amanecer y el ocaso son como postales impresionistas que uno contemplaría sin cansancio, a pesar de los mosquitos y la humedad.
Chule no ha sido el mismo de siempre, antes apenas consistía en unas cuantas casitas modestas en línea, que con el tiempo aumentaron. No hay mucho espacio para más construcciones, ya que los terrenos agrícolas lo rodean. Esto en contraposición a las laderas de los cerros de Camaná, donde las invasiones son imparables, más allá de los arrozales.
En este poblado se vive y goza con mucha algarabía el carnaval. Los vecinos le dan forma al Ño Carnavalon, también llamado Huachanaco por algunos. Aquí lo visten como debe ser, usa terno y ropa nueva. Cada año recibe un nombre distinto. Es un "caballero" distinguido que representa a Chule y compite con el de San José. Llega montado en su burro, acompañado de sus viudas, es decir, algunos varones disfrazados con máscaras y ropajes femeninos, muy pícaros y bailarines, con carteras, van recabando algunas donaciones. Llorosas y otras muy alegres se despiden de esposo. Se juntan todos los vecinos y se dirigen al otro pueblo para el encuentro, el contrapunto esperado entre ambos bandos.
Cuando al fin se reunen en San José. Tanto un grupo como otro cantan los hucachanacos. Es la algarabía de toda la población. Verso a verso se va ganando al opositor, ridiculizándolo, bromeando, hasta que se decide el vencedor. Al regreso la alegría es mayor si se ha vencido. Los cantos continúan unas horas más. Según cuenta un antiguo poblador de Chule, antes se quemaba al Ño Carnavalón, ahora se le cuida, se le sienta en las reuniones, se baila con él, en pocas, palabras, es uno más con quien departir.
En otros tiempos, según las fuentes orales y escritas, de los poblados de Chule, San José, El Cardo, San Gregorio y demás, los jóvenes iban de un pueblo a otro, abrazados saludaban al grupo vecino, enamoraban a las chicas, se disputaban verso a verso el cariño de las enamoradas, etc. Pero a veces los encuentros se caldeaban y los huachanacos resultaban agresivos, se convertían en insultos y todo acababa en gresca. Los mayores les echaban agua, los separaban, siempre había contusos y heridos. Así era el carnaval entonces. Hoy la tradición a penas permanece viva en estos dos poblados, San José y Chule. Habrá entonces que felicitar el entusiasmo y la persistencia de sus pobladores en mantener viva la tradición y compartirla con los demás. Espero sinceramente que las autoridades municipales se den cuenta del valor histórico y de esta práctica cultural y literaria, para que su apoyo sea permanente e incondicional.
Pero mejor regresamos a nuestro tema de interés. ¿Qué son los huachanacos? ¿Cómo entender esta manifestación cultural en esta zona?. Después de algunas entrevistas y búsqueda de fuentes escritas, adelanto que se trata de una versión de la copla hispana, pues un huachanaco está conformado por cuatro versos rimados, que en su ejecución se cantan, tienen un estribillo peculiar. En el carnaval, en todo caso, la fiesta central que se realiza en miércoles de ceniza, es el mejor momento para escucharlos. Estos huachanacos pueden ser románticos, pícaros, de contrapunto (tiro y contestación), etc. Hoy estos han sido grabados en CD, por lo que se trata de una versión más moderna, cuyo acompañamiento es la guitarra, el cajón o la quijada de burro. La gente los escucha, memoriza y repite, es decir, la tradición oral se vale de la modernidad para su difusión y conservación en la actualidad, también aparecen algunos en Internet.
Tampoco se puede perder de vista que al realizar la fiesta del Ño Carnavalón, como apuntaba Mijail Bajtin, ocurre la subversión del orden. En un carnaval se puede observar un lenguaje carnavalesco (insultos, groserías, etc); el disfraz que oculta a la persona y a quien se le está permitido bromear, ridiculizar al otro; lo que es elevado o superior jerárquicamente, se transmuta en lo inferior o degradado, etc.
En Chule el Ño Carnavalón aparece como un distinguido "caballero" muy pudiente y de gran prestigio, cuando en realidad es un muñeco de hachón. Las viudas no son más que personajes ridiculizados, exagerados en su comportamiento que provocan hilaridad. Al final, ocurre la lectura del testamento, el mismo que es un discurso que se vale para mencionar a algunos pobladores muy conocidos pero que no necesariamente llevan una conducta apropiada, resultan mezquinos o molestos el resto del año. Entonces el testamento se aprovecha para sancionarlos públicamente, a la vez que resultan burlados.
Tanto para los huachanacos y el testamento se necesita una elaboración previa, habrá que considerar un repertorio de versos para responder al otro pueblo durante el contrapunto. Esto es, apelar a la tradición oral y trasladarla a la escritura, además de crear original y creativamente nuevos huachanacos cada año que pasa.
A continuación presento algunos huachanacos:
1
El anillo que me distes
se ha partido en tres pedazos,
pero el consuelo que tengo
que has de morir en mis brazos.
2
Del tronco nace la rama
de la rama la semilla,
como quieres que te quiera
si eres hija de familia.
3
Un arbolito sin hojas
que sombra me podrá hacer,
una mujer con dos hombres
que amor me podrá tener.
4
El árbol de la laguna
lo voy a mandar cortar,
porque es alcaguatería,
de las que van a lavar.
5
En tu puerta planto un pino
en tu ventana una flor
en tu pecho tres claveles
y una azucena de amor.
6
Por esta calle pa`rriba
va un gavilán presumido,
dice que quiere sacarse
la paloma de su nido.
7
Ayer cuando fui pollito
las gallinas me pegaban
y ahora que soy un gallito
las gallinas me las
pagan.
8
Que linda que está la luna
dibujada en un papel
llorando gotas de sangre,
por una ingrata mujer.
9
Quisiera pero no puedo
hacer mi casa en el aire,
para vivirme solito
sin que me fastidie naide.
10
Ves aquella nube parda
¡cómo la combate el viento!
Así me combate a mí
oculto remordimiento.
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(Tomados de Monografía de Camaná, de José María Morante, pp. 488-489.
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miércoles, 26 de enero de 2011

Las comunidades afroperuanas en Ica y Arequipa

La investigadora Milagros Carazas y la poeta Tania Aguero Dejo han retomado su viaje al sur para visitar las comunidades afroperuanas ubicadas en el Departamento de Ica.
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Fecha de inicio del Trabajo de campo: viernes 21 de enero de 2011
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El viaje es cautivante pero agotador. El calor es permanente. La vista desde la ventana del bus está combinada entre dunas desérticas y valles espléndidos que destacan por su verdor, hay sembríos de algodón, maíz, viñas y mucha fruta (mangos, paltos, ciruelas, naranjas, etc).
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ICA
Hemos empezado en la misma ciudad de Ica y de ahí nos hemos encaminado al sur. Con mucho entusiasmo y curiosidad hemos recorrido las siguientes comunidades hasta el momento:
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PROVINCIA DE PISCO
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DISTRITO DE INDEPENDENCIA
1) San Jacinto (ex hacienda, importante población afro)
2) San José (hoy José Olaya) (No queda vestigios de la hacienda, población mínima de afros y más andinos)
3) El Palto (localidad reducida con algunas familia afro)
4) Manrique (poblado regular, con presencia afro)
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PROVINCIA DE ICA
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DISTRITO DE LOS MOLINOS
1) Pampa de la Isla (es un poblado agrícola con presencia afro reducida)
2) San José de los Molinos (actividad agrícola, concentra regular población afro, hay una calle llamada Congo)
3) Huamaní (ex hacienda, muy distante en el interior del valle, con presencia afro menor)
4) Ranchería (poblado con escasas casas y en difíciles condiciones, camino a la sierra, sin presencia afro)
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DISTRITO LA TINGUIÑA
1) La Tinguiña (al otro lado del río, con gran población migrante andina, escasa presencia afro)
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DISTRITO DE PARCONA
1) Acomayo (es un PJ muy cerca de la ciudad, se observo muy pocos pobladores afro)
2) Parcona (es una urbe en crecimiento próxima a la ciudad, con cierta población afro)
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DISTRITO DE ICA
1) Santa Rosa de Cachiche (cercana a la ciudad aunque todavía rural, a penas una familia afro pero numerosa)
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PROVINCIA NAZCA
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DISTRITO CHANGUILLO (27/1/11)
1) Coyungo (poblado agrícola al interior del valle del río Grande, camino al mar, muy alejado, con regular presencia afro)
2) Cabildo (poblado agrícola con población afro importante)
3) San Juan (pocas casas, sin mucha población, no se observó pobladores afro)
4) Changuillo (poblado histórico, de calles amplias y casas desabitadas, sin asomo de población afro)
5) San Javier (poblado que crece, se dice que los pobladores afros ya fallecieron)
6) Juarez (poblado más pequeño al lado del anterior, con población campesina andina)
7) La Lengua (a un lado de la Panamericana sur, poblado reducido, no se observo pobladores afro)
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DISTRITO EL INGENIO (28/1/11)
1) San José (poblado muy reducido, con cierta presencia afro, los más ancianos ya fallecieron)
2) El Estudiante (localidad sin población afro al parecer)
3) El Ingenio (Según el prof. Mauro Lizarbe Mansilla existe un 30 % de pobladores afro y una mayoría de migrantes andinos procedentes de Ayacucho).
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DISTRITO NAZCA
1) Cahuachi (la ex hacienda se encuentra en remodelación, y está muy próxima a la zona arqueológica; los parceleros, mayormente mestizos o migrantes andinos, se encuentran muy dispersos en el valle)
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AREQUIPA
Hemos tomado un bus desde Palpa a Acarí, antes pasamos por el Puerto Lomas. Después de atravesar el desierto observar el ocaso al pie del mar fue todo un espectáculo único. El cielo enrojecido contrazos amarillos, celestes y blancos se contrastaba con el azul del mar y la arena ensombrecida. Después el bus se dirige al este e ingresa progresivamente en el valle hacia Acarí.
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PROVINCIA CARAVELÍ (29/1/11)
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1) Acarí (o Acarí tradicional o pueblo viejo) Para llegar a la pequeña localidad es necesario cruzar el puente colgante sobre el río y proximarse al cerro del Toro, totalmente cubierto de arena. Existen algunas familias afros en el lugar, muchas de ellas traídas por enganchadores desde Pisco.
2) Chocavento. Es una ex hacienda localizada más al interior en el valle. Se encuentra todavía alguna población afro.
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Fecha de termino del Trabajo de campo: miércoles 2 de febrero de 2011
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*A manera de reflexión

Algunas comunidades se encuentran a un paso de la ciudad y otras toma más tiempo llegar a ellas. El transporte a veces es muy limitado, el camino afirmado, pero la vista del valle incomparable. El acceso a estas poblaciones no siempre es con regularidad.
Es necesario observar para comprobar en el mismo lugar la presencia o no de afroperuanos. Preguntar una y otra vez por las familias, tocar puertas, observar con detenimiento y caminar muchísimo. También es útil contactar a los profesores, historiadores o escritores locales en cada comunidad porque ellos están realizando una tarea importante de rescate y conservación de su propia tradición, la que no es difundida o conocida por los medios, la academia y, en general, el resto del país.
Sucede muchas veces que los afros han migrado más al centro, a las grandes ciudades (Ica o Lima) o ha ocurrido matrimonios interétnicos afroandinos, con lo que el mestizaje es una realidad permanente. ahora bien, los afrodescendientes no siempre se identifican como tales.
Es usual comprobar que las comunidades no siempre tienen todas las condiciones, lo usual es que se haya instalado el agua potable, la luz eléctrica y no siempre el desague. Lo común a todas sería la falta de pistas y proyectos gubernamentales y/o regionales adecuados que ayuden a mejorar principalmente sus condiciones económicas. Esto es una urgencia, el reclamo social permanente de todos los pobladores.
En definitiva, Perú no es Lima y Lima no es Miraflores, el Perú es cada uno de estos poblados, cada (afro)peruano que trabaja día a día.

domingo, 16 de enero de 2011

Pisco, ¡levántate!

Foto 1: Monumento dedicado a San Martín.

Foto 2: Antiguo Palacio Municipal


Amanece el día domingo. Hemos decidido levantarnos temprano y trasladarnos a Pisco, que está como a 45 minutos de Chincha. El pasaje es muy barato, no sobre pasa los tres nuevos soles. En el trayecto se puede apreciar más sembríos de algodón, maíz, viñas, higueras y demás. Cuando nos alejamos lo suficiente aparecen las dunas, la arena inhóspita de antes cede paso a los asentamientos humanos. En el cruce, al fin, la coaster gira a la derecha por una vía asfaltada hasta aproximarse al centro de la ciudad.
Caminamos entre cúmulos de tierra, bandas de peligro y bulliciosos tractores. En medio de la plaza se ubica el monumento a San Martín, el libertador argentino que desembarcó en la bahía de Paracas y ordenó que las tropas patriotas se refugien en la hacienda de Caucato en 1820. Habría que señalar que la llegada del Libertador provocó que muchos esclavos abandonaran las haciendas y se sumaran a los batallones del ejército separatista. Anónimos afrodescendientes sin uniforme, de a pie, pero con mucho valentía.
En una esquina de la plaza se levanta un edificio morisco que hacía las veces de Palacio Municipal, ahora se encuentra olvidado y poblado de palomas y gallinazos. Aún así se aprecia algo de su esplendor y caprichosa arquitectura. Al lado, se ubica un edificio en construcción que debe ser la iglesia, la anterior se derrumbó sobre doscientas personas en el terremoto que asoló Pisco en 2007. Nos cobijamos bajo los árboles y sentadas en una banca meditamos, unos escandalosos loros rompen con la tranquilidad del parque. El ruido de los motores aumenta y el polvo amenaza con cubrirlo todo.
Huimos por la calle Comercio para llegar a otra plazuela, con cipreses pomposos y parlanchines ambulantes. Uno vende cremas exóticas y remedios naturales, tiene una culebra entre sus objetos; otro ofrece la salvación divina y carga folletos religiosos. Preguntamos por el Mercado, seguimos las pistas. Con frecuencia observo casas resquebrajadas y terrenos baldíos, sobre todo cuando más nos alejamos de la plaza, que al parecer las autoridades están más preocupadas en reconstruir que el resto de la ciudad. El calor aumenta.
Es mi primera vez en Pisco y trato de concentrarme en su población. Los afrodescendientes conforman un número significativo en la zona, es fácil notarlo, por esta razón esta localidad aparece en el mapa de las comunidades afroperuanas. Al establecerse los españoles aquí se dedicaron a los viñedos para producir aguardiente y vinos, con dicho comercio se enriquecieron rápidamente. Con el tiempo toda esta zona adquirió buena reputación por su diversa y rica producción de algodón, caña, menestras, olivos, viñas e incluso dátiles. La historia registra varias haciendas, entre ellas San Juan, San José, Santa Cruz, Santo Domingo, Lanchas, El Sapo, entre otras. En dichas haciendas y fundos la mano de obra no era otra que la de los esclavos. De modo que en tiempos del virrey don Pedro Toledo y Leiva, el Marqués de Mancera, entre 1640 y 1648, se registra que en el valle pisqueño vivían 1500 españoles y 4000 negros. Asimismo en la Monografía de Pisco (1947) de Mamerto Castillo Negrón (1910-2001), reconocido investigador local, apunta el origen de las calles como Puerto Guinea, Malambo y Malambito, que aluden a la población afro que se localizaba principalmente en estos barrios.
Es mi primera vez en Pisco y tengo mucha curiosidad. Tras varios rodeos al mercado, muy caótico y demasiado poblado de ambulantes, hallamos un librero. Compro varios libritos que recopilan la literatura pisqueña. Volvemos sobre nuestros pasos y descansamos bajo un ciprés. Un gorrión canturrea a pesar del excesivo calor. Es tiempo de regresar.

miércoles, 12 de enero de 2011

El Guayabo, San José y El Carmen (Chincha-Ica)


Foto 1: Danzantes de El Carmen.

El Guayabo, dulce como su gente

Para mí, el campo es siempre más cautivante que la ciudad, así que nos alejamos de Chincha Alta. Después de atravesar los sembríos, la combi abandona la Panamericana Sur y gira a la izquierda. El camino continúa oscilante entre el verdor de las chacras, cruza el puente sobre el río Matagente y sigue hasta llegar a la entrada de El Guayabo. Esta vez continúa hacia el poblado, hasta adentro, avanzando sobre una pista asfaltada (antes había que caminar un largo trecho empolvado). Los habitantes husmean entre sus ventanas y puertas para ver a los recién llegados, alcanzo a divisar algunos rostros afroperuanos en los alrededores. La plazita está descuidada, algunas paredes se muestran pintarrajeadas y los árboles están más altos y frondosos. El Guayabo es un poblado pequeño, no tan conocido, de gente entusiasta, dulce y trabajadora. Recuerdo haber acompañado a don Amador Ballumbrosio hasta aquí para enseñar a los niños a zapatear. Él decía que había que hacer escuela con ellos.



Foto 2: Milagros Carazas en San José.


San José, ecos de la esclavitud

Durante la colonia la compañía de Jesús tuvo a su cargo varias haciendas costeñas, entre ellas destacó San José, cuya mano de obra la proporcionaban los esclavos. Entre 1600 y 1750 dicha hacienda fue administrada por los jesuistas, después es trasladada al Conde de Monteamor y Monte Blanco, cuyos descendientes la administaron hasta finales del s. XIX. En 1879, durante la Guerra del Pacífico, 300 rebeldes asaltaron varias haciendas de los alrededores, como San José, Hoja Redonda y Alto Larán, que todavía conservaban esclavos. Esta rebelión fue rapidamente reprimida por las autoridades de la zona.

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La combi corre rauda hacia el siguiente poblado. Hemos preferido continuar a San José. El cobrador me comenta que la pista la hicieron hace tres años. Pienso, al fin. Aparece la ex hacienda hoy convertida en hotel y fábrica de conservas. Bajo la casa hay unas catacumbas. Según la historia, los esclavos eran traídos en barco hasta Tambo de Mora, encadenados caminaban en fila hasta aquí, para luego encerrarlos en ese laberinto húmedo, asfixiante y oscuro. Sus gritos y llantos se los llevó el viento. Muy cerca de las escaleras que conducen a la casa hay una pequeña habitación de castigo, conservan un cepo y unos grilletes. Aprisionan los tobillos y dejan marcas, con solo unos minutos y el dolor aumenta, para los esclavos que los detuvieron por días ahí debió ser una salvaje tortura. Pero eso quedó en el pasado.
Al frente del portón de la ex hacienda se erige una calle ancha, a cada lado las casitas de adobes, con muros anchos, más de un metro, eran llamados antes galpones. El camino polvoso nos invita a recorrerlo. Algunos vecinos han salido a refrescarse a la entrada de sus casas. Los niños corretean descalzos y las gallinas se cobijan bajo la sombra de un árbol. Giramos a la izquierda, hacia la parte más nueva, donde hay más casas de trabajadores. En el centro hay un parque alargado donde se ha implementado juegos para niños y una canchita de fútbol. Un acomedido vecino nos saluda. “Buenas, tardes”, dice. Es cierto, las horas han pasado y mientras esperamos a la combi, aparece un arco iris en el cielo. Es una buena señal, supongo.



Foto 3: Plaza de El Carmen al atardecer.
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El Carmen al ritmo afroperuano

Don Amador Ballumbrosio contaba que El Carmen era un villorio, que los esclavos que se escapaban eran refugiados por un cura aquí. Este distrito ha crecido desde entonces, la población afrodescendiente ha sabido convivir con los migrantes andinos y demás. Las palmeras de la plaza se extienden a no más poder, la iglesia se muestra más bella que antes, los niños y los vecinos pasean alrededor. A un extremo se escucha unos cajones y gente cantando, el ritmo ha contagiado a una pequeña, mueve la cintura, sus pasos son melodiosos, así en medio de la plaza ella baila y no le molesta que extraños la miren. Sus rulitos zambos sobre la cabeza también se balancean. Ya quisiera bailar así. “Escucha el ritmo de los tambores”, me dijeron un día, pues eso intento. El atardecer da paso a la noche, la música continúa y su ritmo se entremezcla con la algarabía de los niños y las santarositas que vuelan a ocultarse en las palmeras. Es El Carmen, con el ritmo afroperuano de siempre.

Chincha y lo afroperuano

Foto 1: Plaza de Chincha al atardecer.


Este año 2011 la investigadora sanmarquina Milagros Carazas y la poeta Tania Aguero Dejo reinician su recorrido por las comunidades afroperuanas, esta vez viajan al sur del país.


Regresar a Chincha

La primera vez que vine a Chincha fue en el año 92. Tenía un propósito muy concreto: recopilar la tradición oral, conversar con los más ancianos. En ese entonces aún era estudiante y veía a Chincha con ojos entusiastas y curiosos. Creo que eso no ha cambiado después de todos estos años. Esta vez vuelvo para un festival de fin de semana en El Carmen, pero eso ocurrió el sábado pasado y aún no me he ido. Es lunes. Cada ocasión que regreso a Chincha es lo mismo, me voy quedando y ya no deseo voler a Lima.
Recuerdo que a las 7 a.m. del sábado ya estábamos en el puente Atocongo persiguiendo al bus crema para viajar al sur. Tres horas pasan pronto viendo la película de turno, pero siempre he preferido el paisaje de los sembríos, las dunas o el mar que se aprecia tras la ventana. Un letrero anuncia la ciudad anhelada. En el paradero pugnamos por salir a las calles, entre mototaxis, ambulantes y bultos la misión no es tan fácil. Caminamos un buen tramo hasta llegar al mercado. Nada ha cambiado, ¿o sí? Más ambulantes, ticos, mototaxis, basura. Tantos años, tantos alcaldes y ni uno solo ha resuelto este problema. El caos es mayor.
Nos vamos a Grocio Prado, a casa de la Melchorita. Los feligreses son muchos; los vendedores de milagros, estampitas y detentes, más. Adentro, sentada en una de las bancas de madera medito, espero, observo. Las palomas cruzan el patio, un cacto ha crecido en el pequeño jardín, las paredes están pintadas con imágenes alusivas, muy cristianas. En la plaza, sentada a la sombra de una palmera, veo una estatua del personaje que da su nombre. Un muchacho que pasa le lanza unas piedras, sin puntería continúa su camino. Miro el cielo despejado. Abajo no hay pistas, el teléfono no funciona, la “r” de Grocio Prado de la municipalidad está por caerse. El calor aumenta, ya es casi mediodía.
En Chincha Alta se decía que si vas a comer que sea donde las Nieves, un par de ancianas, bajitas, con colita, pelo lacio, de rasgos andinos. Ellas cocinaban a leña. Tenían sus puestos en el Mercado. Pero de eso ¡uff! hace muchos veranos atrás. Busco a mi casero. Me sirve una sopa seca combinada con carapulcra para chuparse los dedos, después comemos fruta. Comida y fruta, lo mejor de Chincha. Caminamos esquivando mototaxis, los semáforos no necesariamente protegen a los transeúntes, los policías custodian bancos y los ambulantes estorban el paso en las veredas. En la plaza, las palmeras enfiladas retan al cielo, la iglesia permanece cerrada, el calor es agobiante. Las calles y algunos edificios llevan todavía apellidos extranjeros, de los antiguos hacendados o esclavistas, acaso las “viejas glorias”.
Han pasado varios días. El periódico del quiosco me trae a la realidad, es lunes. Montamos un tico a Sunampe, bajamos en la vitivinícola. Recorremos las pipas y probamos de todo. Con nuestras botellas de vino para compartir con la familia nos conducimos al paradero y de ahí a Lima. Llego a la conclusión de que Chincha es una ciudad sincrética, multiétnica y plural, también pujante y sería mejor con más orden, limpieza y sin ambulantes; pero eso es tarea del nuevo alcalde y los propios chinchanos. ¡Hummm! Es más realista y placentero ver el inigualable paisaje costeño desde la ventana del bus.